martes 20/10/20
Encerrados

La Universidad confina el colegio mayor San Isidoro y sancionará a los alumnos de la fiesta

La institución académica ya tenía tres expedientes abiertos entre los residentes por saltarse la cuarentena
Imagen tomada ayer del colegio San Isidoro, con sus alumnos ya en cuarentena. FERNANDO OTERO

La fiesta celebrada el viernes por una treintena de universitarios en la terraza del Colegio Mayor San Isidoro ha vuelto a poner el foco sobre la actitud de los jóvenes frente a la pandemia.

Las consecuencias de este acto se darán a conocer mañana, una vez que la Policía Local emita su informe, y que se sumarán a los tres expedientes informativos que ya había abierto la Universidad de León a tres de los residentes, después de que fueran sorprendidos por el guardia de seguridad del centro reunidos en una habitación, saltándose la cuarentena la semana pasada.

Tras la celebración, la Universidad de León ha activado su protocolo de vigilancia y actuación frente la covid-19 y ha confinado el colegio mayor.

Sistema de vigilancia

La Universidad ha citado a los universitarios el lunes para hacerles la PCR, junto con el personal del colegio

El Sistema de Vigilancia Epidemiológica de la Universidad de León ha puesto en marcha ya el protocolo y ha organizado la prueba de PCR no sólo para los alumnos del colegio mayor, también para todos los trabajadores. Posteriormente, se les realizará un seguimiento sobre la evolución de la infección.

Entre las opciones que se baraja está, también, que los alumnos abonen el coste de la PCR que se les hará el lunes. Los agentes de la Policía Local que accedieron al colegio tomaron los DNI de todos los poco más de treinta alumnos que participaron en lo que denominaron un bautizo —una especie de novatadas, en la que no consumían alcohol, y estaban haciendo juegos a media tarde— y podrían enfrentarse a un delito contra la salud pública, al estar sin mascarillas, sin distancias y superando el número de personas permitidas en una reunión.

Vacío legal

La Universidad de León incidió ayer en que los alumnos que participaron en los hechos «serán sancionados con arreglo a la normativa» y añadió, poniendo como ejemplo los tres expedientes ya abiertos, que está medida «no se evita cuando se detectan comportamientos sancionables». «La investigación está abierta», explicó el vicerrector de Profesorado y rector en funciones, Miguel Ángel Tesouro, quien concretó que el máximo castigo podría ser la expulsión del colegio, para incidir en que si los tres jóvenes que ya están expedientados han participado en la fiesta se tendría en cuenta «que son reincidentes» porque se trataría de «una irresponsabilidad total, una falta muy grave».

Tesouro explica que la Universidad carece de un reglamento disciplinario y que, a nivel nacional, tan sólo existe uno elaborado en 1954, que está pendiente de actualización, como ya avanzó el ministro de Universidades, Manuel Castells. «Ahora mismo hay un vacío legal», señaló el rector en funciones, que avanza que otras instituciones académicas sí han elaborado este reglamento por su cuenta. A pesar de que un alumno sea expulsado de una universidad, como ocurre con las convocatorias de las asignaturas, podría matricularse en otra.

La Universidad de León, en coordinación con Atención Primaria, identifica, sigue y apoya las incidencias de salud relacionadas con la pandemia por covid de la comunidad universitaria y que conlleva un sistema de rastreo de contactos estrechos y realización de la PCR a través de sus sistema de vigilancia epidemiológica. Para esta vigilancia, la ULE cuenta con nueve rastreadores costeados con fondos propios de la Universidad de León. Estos rastreadores son alumnos de los últimos cursos del Grado en Enfermería, que han recibido una formación adicional, y que están permanentemente supervisados por profesores expertos en Salud Pública.

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