jueves. 09.02.2023

Los usuarios esperan 10 días por las tarjetas de descuento del bus urbano

La empresa no dispensa ya bonobuses con la entrada del dispositivo electrónico.
Las nuevas tarjetas electrónicas funcionan desde primeros de año.

Entre la resaca de Año Nuevo y el día siguiente a Reyes, el autobús urbano de León completo el traspaso del tradicional bonobús de papel a la nueva tarjeta recargable. El lapso de tiempo en el que la empresa concesionaria, Alesa, dejó de expedir los tradicionales abonos a los quioscos —en los que sólo quedan si habían guardado existencias— y el día a partir de la cual se dio comienzo al funcionamiento con el dispositivo electrónico. Apenas cinco jornadas, en las que el nuevo modelo de abonos coincidió con el estreno de la tabla de tarifas del 2013. Una situación que ha terminado por desbordar a los operarios de la oficina de transportes, donde se anuncian esperas de hasta 10 días para poder conseguir las tarjetas de usuarios con descuento: estudiantes, pensionistas, familias numerosas y discapacitados. Grupos que, sin poder disfrutar de la rebaja de precios que deja cada viaje en 0,65 euros hasta que obtengan su acreditación, tienen que pasar por caja y pagar los 1,20 euros que cuesta ahora el billete ordinario.

La situación se debe a la acumulación de demanda para personalizar las tarjetas. Unos dispositivos que se compran en los quioscos, por un precio de dos euros, y que luego deben tramitarse en la oficina de transportes —situada en el número 1, 1º de la calle San Agustín— para que los ciudadanos acrediten que cumplen con los requisitos impuestos para los colectivos de descuento, con un coste de tramitación de 4,60 euros. Condiciones entre las que se cuenta que deben estar empadronados en el municipio de León, salvo los estudiantes, quienes al menos deben demostrar que se encuentran matriculados, en el momento de la solicitud, en un centro oficial de enseñanza.

La norma del empadronamiento sí que se cumple en los dos nuevos colectivos de descuento: las familias numerosas, que deben presentar la tarjeta acreditativa o el libro de familia para que obtener el perfil en la tarjeta, y los discapacitados, quienes deben presentar el certificado aprobado por el organismo oficial competente en el que se contempla que el grado es igual o superior al 65%. Documentos con los que se procede a personalizar el dispositivo electrónico, que es personal e intransferible. Tarjetas que luego son recargadas en los estancos, con un precio de 0,65 euros por cada viaje.

Un atasco que no sufren los viajeros ordinarios, que pueden adquirir las tarjetas en los estancos y puntos de venta, tras pagar los 2 euros, y recargarlas con bonos de 10 viajes al precio por 7,50 euros más. El nuevo método que acaba con el bonobús de papel que ha funcionado de forma histórica en el transporte urbano de los autobuses rojos.

Los usuarios esperan 10 días por las tarjetas de descuento del bus urbano
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