viernes. 02.12.2022

La otra parte que se escapa al foco atractivo que Adif levanta en Extremadura se levanta en torno al valle del Duero; y ahí se van a barrer todas las migas sobrantes del muro atlántico portugués en la entrada hacia Europa. El noroeste, el eje atlántico que espera para tener una oportunidad de desarrollo a través de la logística, será un concepto inerte, a la sombra de la inversión localiza en Castilla, en Valladolid y en Medina del Campo. Se desglosa con 40 millones de euros para la capital castellana, con una termina del cuarenta hectáreas, doce vías para trenes de carga y 250 empleos directos; el proyecto forma parte del conglomerado del parque agroalimentario de Valladolid, con la implicación directa de Adif; y otros 21 millones de euros para Medina del Campo, donde se ejecutará un nudo de mercancías que absorberá los tráficos y desviará la fluidez hacia Irún y el Ebro, sin necesidad del pasar por la frecuencia radial que acaba en la capital de España. Medina del Campo absorbe la apuesta de Adif por equilibrar al pie del centro peninsular la fuerza logística que podría impulsar el noroeste y traslada el eje del equilibrio territorial lejos de la periferia. Lejos de León.

Valladolid y Medina barren las migas de la logística a las que aspiraba el noroeste