viernes 16/4/21
José María Viejo del Pozo | Director General de Fundos

«Vamos a adquirir un edificio histórico en León para ubicar la sede y musealizar todo Botines»

fundos
José María Viejo, en el Edificio Botines, donde tiene su sede Fundos.

La Fundación Obra Social de Castilla y León (Fundos) cierra con el ejercicio de 2020 una primera etapa de su aún corta existencia, y sienta las bases de un futuro lleno de proyectos que suman a la actividad heredada de las obras sociales de las cajas de ahorro un abanico de atractivas propuestas. Desde la inversión en economía productiva para ofrecer oportunidades a los jóvenes a la creación de una escuela de negocios para el tercer sector, de los proyectos de educación financiera a la extensión al medio rural de la programación de sus auditorios a través del streaming, de la internacionalización del Monte de Piedad a la adquisición de una nueva sede en la que ubicar también el Instituto para la Innovación Social de Castilla y León, que pretende convertir en el alma de su actividad en el futuro para el desarrollo de la Comunidad. Una nueva etapa a la que la fundación llega en equilibrio presupuestario y con «una inmejorable salud financiera». Reorganizada y preparada para cambiar y crecer, Fundos afronta 2021 como el inicio de una etapa cuyos cimientos se han asentado en los últimos (e intensos) cuatro años.

—Uno de los objetivos fijados para el próximo año es la adecuación del patrimonio inmobiliario de Fundos a sus necesidades, ¿qué cambios significativos va a suponer?

—Vamos a adquirir una propiedad histórica en el centro de León, a la que se trasladarán tanto las oficinas que actualmente están en Botines como el Monte de Piedad e Inveroro. Un edificio que está preparado también para acoger algunos de los elementos de más valor del patrimonio de Fundos, y que permitirá además la puesta en marcha del Instituto para la Innovación Social de Castilla y León, un proyecto que centrará buena parte de los objetivos de la institución y que permitirá crear puestos de trabajo. Esta decisión supone además una apuesta muy importante por León, por consolidar en la ciudad el centro de decisiones de la fundación, donde está el 80% de su estructura organizativa. El traslado permitirá por otro lado liberar el edificio de Botines y acometer su completa musealización. La actual planta de oficinas acogerá la recreación exacta de las viviendas de Mariano Andrés, porque es donde estaban originalmente. La primera planta será pinacoteca y las oficinas del museo pasan a la tercera planta. Todo eso se hará a lo largo de 2021.

—¿Cómo ha sido 2020 desde el punto de vista presupuestario, y qué previsiones tienen para el nuevo ejercicio?

—Es el primer ejercicio que cerramos totalmente en equilibrio. Conseguimos acabar el año con la cuenta de pérdidas y ganancias en positivo, aunque no el balance a causa de las amortizaciones. Se está organizando todo el inmovilizado, pero por primera vez estamos en números negros, y los presupuestos de 2021 son los primeros en total equilibrio. Alcanzan los 2.672.798 euros, lo que implica un crecimiento de más de medio millón de euros. Es un dato relevante si se tiene en cuenta la importante caída de ingresos que hemos tenido este año, que pensamos que se va a prolongar en 2021. El museo ha estado cerrado casi todo el año y por razones técnicas no está previsto reabrir hasta la primavera. Hemos hecho reducciones muy importantes en alquileres a terceros, que es una contribución de la fundación al sostenimiento económico de muchas empresas y pequeños emprendedores, pero ha ocasionado también un menoscabo en la tesorería en este ejercicio; y los auditorios han estado sin actividad. A pesar de esa gran caída, superamos los ingresos del año anterior y cerramos el ejercicio en positivo. Esto se explica porque hemos mejorado mucho la gestión patrimonial, que muchos locales cerrados o cedidos en convenios sin contrapartida se han transformado en contratos de alquiler. También ha habido un importante esfuerzo de optimización y contención del gasto; y por último el incremento de la actividad del Monte de Piedad en aproximadamente un 20%.

—Con esta situación financiera saneada, ¿cuáles son las fuentes de ingresos de Fundos y cómo prevén que evolucionen?

—La radiografía de la salud financiera de la fundación es inmejorable, está totalmente saneada, sin ningún pasivo financiero. Es capaz de generar recursos propios suficientes para mantener su estructura y desarrollar una actividad social y cultural acorde con lo que se espera de una institución de estas características. Sin embargo, con los medios actuales prácticamente hemos llegado a nuestro techo de generación de recursos. El museo tiene aún mucho recorrido, es el segundo más popular de Castilla y León, sólo por detrás del de la Evolución Humana; y es el museo privado que más crece, lo que da idea del potencial que tiene para la ciudad. En cualquier caso, es difícil generar un salto económico importante desde donde estamos, por eso la fundación tiene que hacer otras cosas. Nuesto objetivo es trabajar en paralelo la generación de recursos y la misión de acción social.

—¿Cuáles son los aspectos principales del nuevo papel que quiere que Fundos juegue en la economía y la sociedad de Castilla y León?

—Tenemos claro que la fundación tiene que invertir en economía productiva, porque eso supone la creación de puestos de trabajo, la generación de riqueza y la aportación de valor; y eso, en el contexto económico y sociodemográfico actual, es absolutamente indispensable. Hemos de contribuir a generar oportunidades, especialmente para los jóvenes. La media de edad del personal de Fundos es de 34 años, porque priorizamos la contratación de jóvenes para no sólo retener talento sino generar oportunidades. La fundación en tan solo cuatro años ha desarrollado un gran proyecto sostenible y viable sólo con recursos propios, aquí hay cero euros públicos o de otras instituciones, no hay ayuda de nadie. Hemos desarrollado un plan de negocio para generar nuestros recursos al mismo tiempo que avanzábamos en los fines sociales que tenemos. Que es importante tenerlos claros para que la fundación se aleje totalmente de ese fantasma que nos persigue siempre que es la Obra Social de las cajas. Somos una fundación privada con una misión muy clara, contribuir al desarrollo de Castilla y León a través de la innovación social, entendida en un sentido muy amplio, también el cultural. Así que la actividad se desarrolla básicamente en cuatro ejes: el heredado e impuesto por nuestro patrimonio de obra social en colaboración con administraciones públicas y otras entidades sin ánimo de lucro y la promoción cultural. La gran novedad para este próximo año es el lanzamiento de una nueva línea de actividad que se va a llamar Fundos Forum, que permitirá que a través de la tecnología se generen contenidos para otros espacios. Pensamos especialmente en el mundo rural, habrá una programación para que a través de ayuntamientos y colectivos, y con retransmisiones en streaming, podamos llevar contenidos que se están desarrollando en algunos de nuestros centros. Desde cualquier punto de Castilla y León con conexión a internet se podrá acceder a los contenidos de la programación de los centros de la fundación.

—¿Y más allá del ámbito cultural?

—Otra gran línea de actuación es la de inclusión y educación financiera, y la puesta en marcha del proyecto Eurofundos. Y, por último, la innovación social, que tiene que ser el gran signo distintivo de la fundación, decididamente. Se va a articular a través de un nuevo Departamento de Planificación, Proyectos e Innovación, del que nacerá el Instituto Fundos para la Innovación Social en Castilla y León. Será un instituto con entidad propia, con servicios de valor añadido. Gestionará los premios Fundos, y creará una escuela de negocios para el tercer sector, un centro de formación avanzado para fundaciones, asociaciones y también las empresas de economía social. En España hay unas 8.500 fundaciones activas, es el segundo país después de Alemania con más fundaciones. El tercer sector tiene un peso altísimo en la economía, genera 8.000 millones de euros. Y a ello hay que añadir la tarea que realizan miles de voluntarios y colaboradores con estas instituciones. Su peso específico es muy importante, pero se generan muy pocos servicios para él. Queremos crear un programa de posgrado en dirección y gestión de entidades sin ánimo de lucro y una plataforma on line de enseñanza para el tercer sector. El gran proyecto en el horizonte, de cara ya a 2022, es la puesta en marcha de un sistema de bonos sociales, que permitan que emprendedores sociales puedan lanzar proyectos sin una financiación comprometida, de forma que la fundación asume el riesgo económico.

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