domingo 9/8/20
UNA INFRAESTRUCTURA LLENA DE PROBLEMAS

La Variante de Pajares entra en vía muerta con la obra parada y una verja en un túnel

Una valla que cierra el paso a la galería revela la paralización del proyecto con raíles y traviesas sin colocar.
La Variante de Pajares entra en vía muerta con la obra parada y una verja en un túnel

l. urdiales | león

El túnel de Pajares no ve el final más allá de las verjas metálicas que ahora impiden el acceso a la galería; el vallado evidencia el estado de paralización de las obras, y ejerce a la vez un efecto disuasor para los buscadores de chatarra y otros desechos que se amontonan en las zonas exteriores del emboquille. Doce años después de que se emprendiera la actuación que iba a llevar el tren de alta velocidad entre León y Asturias, la continuidad está sujeta a un grado extraordinario de incertidumbre. Todo el área de influencia del acceso norte, los espacios abiertos para acometer la ejecución de la continuidad de las galerías de tránsito del AVE en la vertiente asturiana presentan una situación desoladora. Nada de actividad después de que concluyera la instalación de traviesas y vías en el tramo leonés del túnel. Y unas perspectivas escasas de que se reanude en los próximos meses, tal y como calculan los responsables de las empresas que acometían actuaciones auxiliares en torno a este conducto ferroviario, que generó controversia y polémica desde el mismo momento en el que las máquinas comenzaron a horadar en las laderas que circundan Pola de Gordón. La foto fija del entorno de la entrada norte de la variante traslada ya la misma sensación de abandono que la sur; una valla metálica es un cierre contundente que impide el acceso a cualquier persona. El contagio de deserción se amplía por la circunstancia de haber retirado, incluso, la contrata de vigilancia y seguridad privada.

Con el cierre de la boca de los túneles como anuncio previsor de que la actividad constructora va a tardar en volver al curso de la futura vía de alta velocidad entre León y Asturias resulta más difícil creer que avancen otras de las actuaciones previstas para hacer transitable esta mega estructura que perfora la cordillera en una extensión de más de 24 kilómetros y ha requerido una inversión de más de 3.500 millones de euros, más del doble de la cantidad prevista inicialmente.

El equipamiento del trazado ferroviario, la colocación de raíles y traviesas, sólo se da por concluido en un tramo de alrededor de diez kilómetros en el interior del paso subterráneo que se prevé, será el primero en entrar en servicio. Pero no avanza más allá, con lo que más de la mitad del trazado del túnel está aún pendiente de recibir obra mayor; las traviesas se apilan en almacenes improvisados a pie del túnel, a la espera de que se resuelva la paralización.

El último impass en el avance de la variante de Pajares se registra cuando parecía que se había resuelto con éxito otro de los inconvenientes que se entrampó en el cauce previsto inicialmente para las obras del túnel: revestir las paredes para evitar que el torrente desviado de los manantiales llegara a las galerías.

La Variante de Pajares entra en vía muerta con la obra parada y una verja en un túnel