domingo. 25.09.2022
Los vendedores reclaman que ya se les permita volver en su totalidad. FERNANDO OTERO

A la puerta del rastro ya no hay controles. Pero a mitad del paseo de Papalaguinda se acaba el mercadillo de los domingos, como advierten los vendedores, quienes reclaman al Ayuntamiento que, en función del resto de restricciones, permita que vuelvan después de más de un año los casi 420 negocios, que ahora rotan por semanas. Los titulares de las licencias entienden que no pueden mantener la actividad como antes de la pandemia, pero insisten en que caben todos de acuerdo a un sistema de organización en el que como máximo ocupen cada uno cuatro metros, con otro metro y medio de distancia, repartidos a los dos lados de la avenida. El plan se lo expondrán a los responsables Ayuntamiento en la reunión programada para el martes, como avanza Aarón Suárez, portavoz de los afectados, quien incide en «la gente demuestra que tiene más confianza», pero mientras más tiempo pasa «más se pierde la costumbre de ir al rastro».

Los vendedores del rastro piden volver a llenar Papalaguinda