jueves 17.10.2019
LA LUCHA CONTRA EL ABANDONO ANIMAL

El verano anima a los leoneses a adoptar

Los voluntarios utilizan las correas para pasearlos. FERNANDO OTERO.
Los voluntarios utilizan las correas para pasearlos. FERNANDO OTERO.

La Asociación Protectora de Animales y Plantas de León (Apap) ha recogido a más de 300 animales abandonados y maltratados, entre ellos perros y gatos de diferentes razas, en los siete meses y medio que han transcurrrido de 2019, de los que cerca de 200 han sido adoptados por leoneses. Además de los cuidados de primera necesidad que reciben las mascotas, un grupo notable de voluntarios de la asociación participan en actividades como marcha de grupos de paseo o apadrinamiento para cubrir algunos gastos médicos. Desde que la asociación cuenta con estos grupos de voluntariado, el número de animales que han pasado por la protectora ha aumentado exponencialmente.


 

Solo desde junio de este año, la protectora leonesa ha recogido un total de 30 perros de todas las razas y ha dado en adopción más de 20. Aún así, a día de hoy, la Apap que cuenta con tres trabajadores además de 15 voluntarios, cuida de manera intensa a cerca de 80 perros y a más de 20 gatos.

 

Apoyo ciudadano
Desde hace tres años gracias a un grupo de voluntarios la protectora atiende a más animales

Por otra parte, en León también está el caso del Bosque de Sury, una asociación cultural creada por Daniel Martínez Muñoz hace 15 años y que se encuentra situada en la localidad de Chozas de Arriba. Este grupo formado por tres miembros, sobre todo trabajan en el entorno rural, perros de caza o de ganaderos que han sido abandonados. En la finca cuentan con un total de 18 perros, de los cuáles 15 son de caza y tres de ganadería, de carea y mastines.

 

Sin embargo, esta no es un protectora similar al resto, ya que en este caso la finca del Bosque de Sury es en la mayoría de los casos un refugio definitivo. Los perros que llegan allí se encontraban antes en otras protectoras y no eran adoptados por nadie al tener problemas de carácter, como agresividad o miedo a la gente. Por eso, los animales son acogidos en la asociación durante seis o siete meses, y si se encuentran cómodos y no hay nadie que los quiera adoptar, se quedan en la finca de manera permanente.

 

El objetivo principal de la asociación es ayudar a los animales, aunque también se comprometen a ayudar a las protectoras o personas sin recursos. En numerosas ocasiones han fabricado sillas de ruedas a medida para perros impedidos y las regalan a asociaciones. Estas actividades de solidaridad las compaginan con proyectos de reforestación en los alrededores de la finca, con un voluntariado para peregrinos que pasan por la zona e incluso visitan regularmente internos del centro de discapacitados de Asprona de León con varios de sus perros recogidos de la calle.

El verano anima a los leoneses a adoptar