miércoles 18.09.2019
INFRAESTRUCTURAS

La vía León-Ponferrada espera una nueva oportunidad sin las prestaciones del AVE

El trazado se ha convertido en paradigma del abandono de la red ferroviaria convencional y clama por inversiones
Nuevas traviesas monobloque, que se instalan entre León y Astorga. MARCIANO PÉREZ
Nuevas traviesas monobloque, que se instalan entre León y Astorga. MARCIANO PÉREZ

La vía entre León y Ponferrada es exponente del abandono de la red convencional; ejemplo de la inclinación inversora hacia la alta velocidad, víctima de la escasez de recursos que explican por sí mismo los trayectos dilatados, los índices de puntualidad que desesperan a los usuarios, la eficiencia de un sistema de comunicación que tiene poco que ver con los índices de competitividad mínimos. El enlace ferroviario entre las dos ciudades con más población de la provincia leonesa tiene un problema de raíl, no tanto de trenes, de convoyes.

La flojera presupuestaria que se acumula en los últimos años frente a las deficiencias crecientes de la traza contribuye a explicar que entre la decena de frecuencias que une a diario las capitales leonesa y berciana el trayecto más reducido supere la hora y media de duración; aunque hay otros convoyes de viajeros que redondean hasta en dos horas el tiempo que emplean para cubrir esta distancia, que se resuelve en 83 kilómetros. La causa se observa en la vía.

El último proyecto de presupuesto presentado por el Gobierno ha terminado por derribar el muro de silencio que guardaba el olvido de la línea en las cuentas del Estado; y la reivindicación de inversiones para esta estructura lidera la lista de alegaciones oficiosas que repercuten frente a las nulas previsiones inversoras. La línea León-Ponferrada es paradigma de la situación general de las infraestructuras ferroviarias: los trayectos de AVE suman veinte millones de pasajeros frente a los quinientos millones que transporta el tren en España; la red AVE acapara el 80% de la inversión en ferrocarril.

Y también integra uno de los cinco trayectos de tren más problemáticos, según un estudio realizado en base a las incidencias derivadas del estado de la vía que impide alcanzar velocidades adecuadas a un sistema de comunicación eficaz y fiable. La causa de los inconvenientes no se va a limitar en breve, de acuerdo con la premonición que el Ministerio de Fomento ofrece con las partidas económicas que va a destinar a corto o medio plazo para esta traza.

Nuevas traviesas monobloque, que se instalan entre León y Astorga. MARCIANO PÉREZ

La vía entre Ponferrada y León es arquetipo del agravio que sufre la red convencional; exagerado, en este caso, porque forma parte de un corredor que se ha quedado al margen del tren de Alta Velocidad. Otra razón que exhiben los defensores de más inversiones en la traza para presentar la urgencia de la intervención. Sin AVE y sin dinero para blindar el servicio convencional que transita por los límites de este noroeste periférico a través de trenes Alvia, trenes hotel, regionales express y media distancia sobre obstáculos de tiempos pasados; la orografía del Manzanal es recurrente para los políticos que se han sumado en masa a exigir al Gobierno que actúe de inmediato en la red convencional, en general, y en concreto en León, en esta orientación oeste al margen de las prestaciones que vienen de serie con el tren de alta velocidad.

Actuar en esa rampa que avanza entre una veintena de túneles resulta elemental para reducir tiempos; pero también a lo largo de tramos llanos en los que el inconveniente se encuentra en un encaje de raíles trasnochados; en las inmediaciones de Barrientos se localiza uno de estos referentes críticos, con limitaciones de velocidad a treinta por hora en un punto en el que el Alvia defería transitar a 160 kilómetros por hora.

Uno de los trenes entre la decena de unidades que conecta León y Ponferrada a diario resuelve parte del trayecto con un transbordo de pasajeros a auticar, para salvar las obras que se acometen en el interior de unos de los túneles; la intervención es una excepción entre el presupuesto destinado a remozar y modernizar el trazado.

La conexión ferroviaria entre León y Ponferrada tiene un cometido de mayor transcendencia en el proceso de expansión del Corredor Atlántico hacia el vértice noroeste del país; el anterior Gobierno propuso el trazado ferroviario entre León y Vigo entre las estructuras que podrían recibir financiación del mecanismos Conectar Europa a partir de 2021; el objetivo es modernizar el enlace para atender la demanda y hacerla atractiva para los operadores de la logística y el transporte de mercancías, como nexo de unión entre las vías de alta capacidad europeas y los puertos marítimos del Atlántico.

La cohesión interior del territorio provincial mantiene una asignatura pendiente también a través de la vía deficitaria que transita entre las localidades con mayor población; sin AVE y sin compromiso para disponer de un ferrocarril a la altura de los tiempos.

La vía León-Ponferrada espera una nueva oportunidad sin las prestaciones del AVE