martes 26/1/21
Infraestructuras

El viejo diseño del AVE León-Ponferrada, base para lanzar el corredor de mercancías

El estudio de 2003 se ofrece ahora como referencia para mejorar la línea por la que se desplegará el eje Atlántico
Un tren de mercancías maniobra en la vía que conecta León y Ponferrada, paso clave en el despliegue del Corredor Atlántico. MARCIANO PÉREZ
Un tren de mercancías maniobra en la vía que conecta León y Ponferrada, paso clave en el despliegue del Corredor Atlántico. MARCIANO PÉREZ

Sin plan director, la expansión del Corredor Atlántico por el noroeste hacia la fachada oceánica de la que toma el nombre, bebe de fuentes de promoción particulares. Y su desarrollo, de aportaciones técnicas que se impulsaron para ser luego despreciadas por decisiones políticas. Así renace y recupera parte de vida aquel estudio informativo del proyecto de Alta Velocidad León-Ponferrada, que luego se devolvió a los cajones, empujado y ensombrecido por la determinación de conducir el AVE a Galicia lejos de la provincia leonesa.

Ahora, aquel diseño para extender la traza de alta velocidad europea entre León y Ponferrada se recupera como referente de impulso y mejora de la línea convencional, a fin de lograr un corredor de mercancías ferroviario competitivo, a la altura de las expectativas que han puesto en el los agentes sociales que suspiran por la oportunidad que convoca la logística, los enlaces intermodales, el transporte y la palanca inversora de la Unión Europea.

Aportación técnica

Las alternativas se manejan para hacer competitiva una traza trasnochada

Aquel estudio de 2003 dividió la línea León-Ponferrada, (tramo por el que avanzan la conexión León-Vigo, eje primordial del despliegue del corredor) en dos tramos. El primero, entre la capital leonesa y Porqueros; y el segundo, desde esta localidad hasta la capital del Bierzo: el objeto del análisis era plantear alternativas para adaptar una orografía abrupta al paso de viajeros.

En una de las propuestas, se planteó crear un trazado nuevo, al norte de la vía actual; desde Brañuelas, un descenso prolongado con una pendiente continua al treinta por ciento de desnivel durante más de cinco kilómetros; el cruce del río Tremor mediante un viaducto de kilómetro doscientos metros y una altura de pilastra de cien metros, se lograba recoger el desnivel al doce por ciento.

La marca de la rampa

Los desniveles entre Brañuelas y Bembibre, claves en la redefinición del trazado

Cerca de Folgoso, se adapta a las pendientes menos agresivas y tras superar la A-6 se lanza sobre una traza de tres kilómetros en pendiente de veinte por ciento; la solución admite una longitud total de 10 kilómetros en túnel (cinco galerías) y más de tres kilómetros de viaductos (en siete puentes).

La alternativa pasaba por mantener el trazado al oeste de Brañuelas y favorecer la vinculación de la línea al paso de mercancías. Y ofrece adaptar la vía a la pendiente máxima que toleran los trenes de mercancías. El segundo plan afecta al tiempo de recorrido empleado por desarrollarse a través del mismo firme sinuoso que lleva adelanta la planta de vía.

La empresa consultora que elaboró aquel estudio informativo no se centró en una solución capaz de asumir las velocidades elevadas que exige una línea de trenes de viajeros y a la vez la circulación de los mercantes; el desnivel que se debe asumir en las rampas entre Bembibre y Brañuelas impone un tendido suave para que pueda ser superado con seguridad por los trenes de mercancías; extender el trazado, contraviene el interés de las composiciones de viajeros. El estudio ya es un punto de partida para este nuevo reto del eje Atlántico.

El viejo diseño del AVE León-Ponferrada, base para lanzar el corredor de mercancías