jueves. 07.07.2022

Los gestores que Kartesia puso al frente de Antibióticos al tomar el control accionarial de la compañía no emplearon rodeos para definir a la plantilla la situación que se encontraron en la fábrica. Insostenible. Los repitieron hasta la saciedad, mientras se ajustaban las combinaciones del primer recorte de empleados, que fijó en torno a un tercio de la nómina heredada de los anteriores gestores.

La hoja de ruta para superar el desfase se detienen en el objetivo de incrementar la producción. No hay exceso de nichos de demanda. La primera, la elaboración de valenceno para una compañía suiza, un componente de aroma y odorantes, que se puede destinar a la fabricación de perfumes y otros productos. Su elaboración en la factoría leonesa va a emplear a más de una veintena de trabajadores; un cliente alemán recibe producto para la obtención de bífidus con destino a la producción y el complemento alimenticio; ahí hay otros veinte empleados asignados. Es incierto aún el destino de la producción concertada para la multinacional Amyris, aunque parece que va a seguir vinculada a la fábrica leonesa; otra cuestión distinta puede resultar del acuerdo con los franceses de Fermental, que tenían contratados tres fermentadores cada mes para lograr Omega 3. En zona estéril, vuelve un producto estrella de la época de Pucci. El penetamato, que Boringer ya obtuvo de la legendaria factoría leonesa, otra vez con el cinturón apretado.

Vuelve el producto estrella de la era Pucci en medio del giro hacia los alimentos...