lunes 23/5/22

Casi medio año después de que Zendal anunciara a través de un comunicado que compraba Laboratorios Ovejero, inmerso también en un preconcurso de acreedores, la situación económica de la empresa sigue siendo un misterio. Todavía hay muchas dudas sobre el futuro de la compañía, que arrastra deudas importantes, aunque de momento no ha entrado en concurso, aunque está en la fase previa.

La llegada de la farmacéutica gallega tranquilizó a la plantilla y puso fin a 22 días de huelga. Garantizó por escrito el pago de las nóminas atrasadas y la continuidad de todos los empleados porque, según anunciaron, «Ovejero es una pieza clave de nuestro plan estratégico y por ello decidimos en su momento proceder a la compra —que no se ejecutó hasta el mes de septiembre—».

Sin embargo, el grupo Zendal supedita las decisiones a tomar en el laboratorio leonés al plan de viabilidad que preparan para hacer un diagnóstico lo más fidedigno posible de la situación financiera de Ovejero, que «no era buena, aunque es importante para el grupo», aseguraron en un comunicado desde Zendal a principios de este mes. De Ovejero dependen actualmente doscientas personas en la provincia, ochenta de forma directa. Sorprende, además que el anterior CEO de la empresa, Juan Pablo Ovejero, contra el que cargaron trabajadores y sindicatos, siga al frente del laboratorio, como se refleja en la última convocatoria de la junta de socios, celebrada este mismo mes. Viene su firma. Figura como secretario del consejo de administración de Centamune SL, la matriz a la que pertenecen las empresas del grupo Ovejero.

Zendal prepara un plan estratégico para decidir sobre Ovejero