martes 17/5/22
                      El Olympia (1935), con chasis monocasco de acero, y el Kadett A (1962), protagonista del «milagro económico alemán» y hoy convertido en Astra, han sido dos de las grandes referencias históricas en los catálogos de Opel. op
El Olympia (1935), con chasis monocasco de acero, y el Kadett A (1962), protagonista del «milagro económico alemán» y hoy convertido en Astra, han sido dos de las grandes referencias históricas en los catálogos de Opel. op

JAVIER FERNÁNDEZ

Innovaciones… millonarias en clientes. Durante 160 años, ‘el rayo’ de Opel ha puesto al alcance del gran público infinidad de innovaciones; una filosofía que el propio Adam Opel —fundador de la compañía en 1862— se encargaría de popularizar, como sus cinco hijos y su esposa Sophie, tan activamente participativa en el desarrollo de la empresa, que ha acabado por considerársela como la primera mujer directora de una marca por entonces empeñada en la fabricación de máquinas de coser, bicicletas… y automóviles: del legendario 4/12 CV «Laubfrosch», el Kadett o el Kapitän, a los actuales superventas como el Astra, Mokka o Corsa que, por cierto, cumple ahora su cuadragésimo aniversario.

De máquinas de coser a convertirse en el mayor fabricante de bicicletas del mundo, una trayectoria que arrancó a finales de agosto de 1862, cuando Adam montaba su primera máquina de coser en la actual ‘casa madre’ de Rüsselsheim, colocando así la primera piedra de la incipiente Opel.

Adaptándose a los deseos personales de cada cliente, diseñando máquinas de coser ‘a la carta’ para dar gusto a necesidades concretas, las cifras de producción aumentaron con tal rapidez que, seis años después, Adam y sus empleados, trasladaron su actividad a una nueva fábrica, convirtiéndose en uno de los mayores fabricantes alemanes de máquinas de coser, con exportaciones a toda Europa.

A renglón seguido, Opel cimentaría su siguiente pilar de éxito con las bicicletas: en 1886 se construiría en Rüsselsheim el primer velocípedo firmado por Opel, una oferta ampliada por triciclos y «Sicherheits-Niederräder» (‘bicicleta de seguridad’ con ruedas bajas).

Con la inauguración (1888) de su primer edificio fabril exclusivamente dedicado a la producción de bicicletas, se adoptarían modernas técnicas: ruedas con neumáticos, rodamientos de bolas y bujes de cuerpo libre para las bicis y, a partir de 1894, bicicletas especialmente diseñadas para mujeres; así, en los años 20, Opel se convertiría en la mayor fabricante de bicicletas del mundo.

En 1899… el paso decisivo: llegan los automóviles a Rüsselsheim.

Tras la muerte de Adan, sus cinco hijos pondrán manos a la obra con el Opel «Patent-Motorwagen System Lutzmann» que, en 1906 ya contaba con un millar de unidades en su haber; aunque el avance definitivo se produciría en 1909, con el legendario 4/8 CV «Doktorwagen» —el ‘coche del doctor’— que, con un precio de 3.950 marcos, la mitad que sus rivales, allanando el camino a la popularización del automóvil.

Pionero en introducir la cadena de montaje para la producción a gran escala, Opel lanzaría su primer coche al mercado alemán en 1924: 4/12 CV «Laubfrosch»… siempre pintado de verde; sólo tres años después, el Opel 4CV (2.890 marcos) dejaba de ser un artículo de lujo para convertirse en un fiable medio de transporte que, merced a una producción racional, se hacía más asequible cada año.

La demanda seguía creciendo hasta convertir a Opel, en 1931, en ‘el coche del pueblo’.

Olympia… la siguiente revolución: primer vehículo de producción en serie alemán (1935) con chasis monocasco de acero, cuya contenida ‘romana’ propiciaba un dinámico comportamiento rutero, y con el llamado ensamblaje de ‘matrimonio’ entre la carrocería y el motor, que permitía acortar sensiblemente el proceso productivo.

Si Opel —en general— ha marcado tendencias a lo largo de las décadas, al Kadett —en particular— le cabe el honor de haberse mantenido más tiempo en catálogo desde su lanzamiento en 1936; incluso puede presumir (Kadett A de 1936), como modelo compacto, de haber contribuido poderosamente al «milagro económico» alemán: un millón de unidades vendidas que, tras su duodécima generación (1991), se conoce como Astra. Para los amantes de las curiosidades: tan consciente es Opel de sus raíces, que las ‘branquias’ laterales del nuevo Astra Hatchback, resultan ser todo un guiño a las anteriores generaciones del Kadett.

Desde hace décadas, los que hoy se conocen como Astra e Insignia, ya salían de las cadenas de montaje de Opel como Caravan: en 1953, el Olympia Rekord Caravan, una mezcla entre ‘coche y furgoneta’, se convertía en el primer familiar de gran tamaño que proponía un fabricante alemán; mientras los vehículos comerciales —Combo, Vivaro y Movano— también tuvieron su origen en el camión Blitz de 1,5 toneladas que se producía en 1946.

Además del Corsa, que a sus ‘cuarenta’ sigue siendo uno de los pilares comerciales de la marca, el Frontera Sport, que debutó en el Salón de Ginebra de 1991 como «vehículo para el ocio con tracción total», fue pionero en ‘avistar’ la eclosión de SUV que ahora estamos viviendo; la versión de cinco puertas —batalla larga—, se considera precursora de los modernos todoterreno: hace 30 años, en su condición de líder del mercado, desencadenó todo un auge europeo por los vehículos de cuatro ruedas motrices.

A las puertas del nuevo siglo, en 1999, Opel volvería a demostrar cómo puede combinarse el corazón con la ingeniosa versatilidad: el Zafira, y su concepto ‘Flex7’, permitía convertir un monovolumen de 7 plazas en un amplio furgón de carga… en un abrir y cerrar de ojos, y sin necesidad de quitar ningún asiento.

160 años de movilidad… asequible
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