sábado 28/5/22
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J. F. Z.

Experiencia… emocionante. Quatto es Audi, y Audi es Quattro. Si el sistema de tracción total es una de las principales bazas en la experiencia de la marca, por primera vez, en el RS 3 combina se combina la tracción Quattro con la aplicación ‘RS Torque Splitter’, para… derrapar profusamente.

Basta con acceder al menú de conducción dinámica ‘driver select’, para disponer —disfrutar-de siete modos: ‘Efficiency’, ‘Comfort’, ‘Auto’, ‘Dynamic’, ‘RS Individual’ —y los específicos— ‘RS Performance’ —para circuito— y ‘RS Torque Rear’, para rodar en carreteras cerradas al tráfico normal, perfecto… para derrapar con el Audi RS 3.

En lo que respecta al eje trasero, el sistema de tracción Quattro es idéntico al de su predecesor, la diferencia está en la sustitución de un embrague multidisco por dos embragues —también multidisco— controlados electrónicamente y situados en cada uno de los semiejes de la transmisión; así, el innovador sistema ‘RS Torque Splitter’ es capaz de distribuir el par motor que se envía al eje trasero, entre ambas ruedas, de forma completamente variable.

Resultado: más estabilidad, especialmente sobre suelo mojado, además de una mayor agilidad en curvas rápidas.

Técnicamente, el sistema funciona de forma que el par que entrega el motor, se ‘reconvierte’ en función de la marcha seleccionada y se transfiere al diferencial del eje delantero, que se ‘encargará’ de distribuirlo a esas ruedas.

Cuando los embragues del ‘RS Torque Splitter’ está cerrados, también se reparte el par a las ruedas traseras mediante un mecanismo de transmisión angular con un eje cardán, que se conecta al sistema sin necesidad de utilizar caja transfer: si una de las ruedas delanteras pierde adherencia, el par que se perdería puede distribuirse a una o a las dos ruedas traseras; el mecanismo también permite transferir hasta el 50% del par motor al eje zaguero.

El modo ‘RS Torque Rear’, específicamente diseñado para carreteras viradas, transfiere todo el par motor que llega al eje trasero a la rueda situada en el exterior de la curva, provocando así un comportamiento marcadamente sobrevirador —deslizamiento de la zaga—.

Tanto el ‘drifting’ —derrape controlado—, y la conducción deportiva, resultan especialmente gratificantes; máxime gracias al motor de 5 cilindros turboalimentado de 400 CV, a los frenos cerámicos y a la suspensión deportiva RS.

Audi RS 3. Bailando… con nieve
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