sábado. 26.11.2022

La de Mini es, ‘avant la lettre’, una historia ligada al ‘Monte’… al Rallye de Montecarlo, uno de los más famosos del mundo, donde se han escrito —y escriben— páginas épicas del automovilismo deportivo.

En 1965 y 67, los Cooper BMC dirigidos por Stuart Turner, imponían su ley con un contenido centenar de caballos en su ‘mini motor’ de 1,2 litros.

‘Las pastillas de jabón’ desataban la locura entre aficionados y oponentes: tres de tres en el 66, los tres escalones del podio copados por Rauno Aaltonen, Timo Mäkinen y Paddy Hopkrik en la, unánimemente considerada, como la edición del escándalo.

En la heroica época —¡qué tiempos!— del Recorrido de Concentración, con salida simultánea desde nueve ciudades (Lisboa, Londres, Bad Homburg, Reims, Oslo, Varsovia, Minsk y Montecarlo), la formación británica dominó el bucle (24 horas) del Recorrido Común (Montecarlo-Chamonix), además de la Etapa Final en las estibaciones de los Alpes Marítimos (la ‘Noche del Turini’… ya saben), con alternancia en la cabeza de los fineses Mäkinen y Aaltonen, significativamente por delante de su compañero de formación Hopkirk y de Roger Clark (Ford Cortina Lotus) luchando por ser cuarto.

Al final… el rallye se ‘disputó’ en los despachos. Con el entonces temible «Anexo J» del Código Deportivo Internacional en ristre, los comisarios deportivos excluían a los Mini: los faros de yodo, con bombillas de un solo filamento y luz de ‘carretera’, prohibidas por la legislación francesa, le jugaron una mala pasada a Stuart Turner. Cuando, en los Mini, se encendían las luces de ‘cruce’, se apagaban los faros principales y lucían los auxiliares situados en la parrilla frontal; los faros principales debían tener dos filamentos, para ‘larga’ y ‘cruce’; así que… Pauli Toivonen (padre del malogrado Henri, que 20 años después ganaría el ‘Monte’ con el Lancia Delta S4) subía a lo más alto del podio… a bordo del Citroën DS «Tiburón». Pauli, otra de las leyendas de los rallyes, había terminado quinto, por delante de René Trautmant, Ove Andersson y Bob Neyret, compañero de equipo en Citroën (un tanto avergonzado por la decisión).

Por cierto, en su condición de coches con ‘luminaria británica’, el Cortina de Roger Clark y los dos Ford de Vic Elford y Bengt Söderstrom… acompañaron a los Mini en la descalificación.

Épico, el ‘globo’ de Turner, que lo llevaría a renegar —inicialmente— de la participación de Mini al año siguiente; decisión que, sopesada ‘en frío’ —no sólo por la nieve—, llevaría al equipo de la Brithis Motor Corporation… a la contundente victoria del 67; 242 participantes entre los que se contaban 5 Mini: Rauno Aaltonen, Timo Mäkinen, Paddy Hopkrik, Simo Lampinen y Toni Fall, que se las verían con una competencia mayor que en el año del ‘escándalo’… los Porsche 911 S de Vic Elford y Günther Klass y los Lancia Fulvia HF de Oven Andersson, Leo Cella y ‘un tal’ Sandro Munari.

Una de ‘esas’ nevadas en la mítica «Noche del Turín»… daría la victoria a Rauno Aaltonen, por delante del Lancia de Andersson, después de que Mäkinen, inicial líder, se encontrase… «una piedra en el camino».

¡Ah! Los Ford y Triumph, cumplieron su palabra de no acudir al ‘Monte’ en el 67.

El icónico «177», matriculado «LBL 6D», legendario en sus colores (rojo con el techo blanco) había limpiado el honor de BMC… y de Stuart Turner.

¡Dios Salve a Mini!

Aventura… en el ‘Principauté’
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