miércoles. 06.07.2022
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Con 35 años a sus espaldas, la trayectoria del M3 se convierte en una trepidante historia en la ‘vida’ de BMW. BMW

Expectación… durante meses. Tras desvelar, después de meses de expectación, en el Salón de Francfort de 1985 su techo prestacional con el M3 E30, la Serie 3 ha acabado coronándose con una auténtica referencia de segmento… en los últimos 35 años.

Para los ingenieros de la división ‘M’, entonces BMW Motorsport, no resultó precisamente fácil darle forma a un modelo ‘crucial’ para la marca: plazos cortos —mucho— para el desarrollo del coche destinado a servir como base para la homologación en «Grupo A».

No se arredraron —los ingenieros—, a ‘la carrera’, el M3 Grupo A acabó convirtiéndose en el turismo de mayor éxito en el mundo de las carreras: 17.970 unidades puestas en circulación, cifra excepcional teniendo en cuenta que, en la época, la FIA (Federación Internacional del Automóvil) contemplaba la producción de solamente 5.000 unidades para los trámites de homologación.

Nacía el ‘’héroe’ destinado ha transmitir los valores de la ‘Bayerische’: seis generaciones M3, incluida la del último representante —M3 Competition—, que desembarca en el mercado con argumentos más que suficientes… para seguir enamorando.

A lo largo de 35 años de historia, tras el ‘pistoletazo de salida’ en aquel 12 de septiembre de 1985, el M3 no ha dejado de evolucionar hasta convertirse en toda una familia de deportivos de ‘pura raza’, con plaza privilegiada en el «Salón de la Fama» de los mejores coches de todos los tiempos.


Aún con su espartano aspecto, el habitáculo del pionero M3 ya ‘apuntaba maneras’ deportivas, aunque sólo fuese por ‘aquel’ volante. BMW

Siete años después, en 1992, llegaría la segunda generación M3 (E36, en clave de fábrica), ‘vestido’ con una carrocería más elegante, y unas referencias mucho más discretas al mundo de las carreras. Una ‘comedida imagen’ que tampoco dejaba indiferente, tanto por su ‘tacto’ de conducción como por la adopción de la novedosa motorización de 6 cilindros en línea (hasta 321 CV en su última evolución), que tampoco dejaba lugar a dudas en cuanto a prestaciones.

Habría que esperar hasta el año 2000 para ver una nueva generación M3, el E46; mereció la pena, el paréntesis de ocho años: de nuevo BMW apostaba por una imagen ‘drásticamente’ deportiva, al tiempo que el 6 cilindros subía hasta los 343 CV… a 7.900 vueltas.

En 2007, la cuarta entrega de la saga (E92) redoblaba su espectacular estética (sólo compartía las puertas, la tapa del maletero y los grupos ópticos con el Serie 3 Coupé «normal») mientras que, una vez más, la mecánica marcaba diferencias: V8 de 420 CV a 8.300 vueltas.

La quinta generación M3 —el F80— se presentó en 2013, aunque los clientes tendrían que esperar hasta el año siguiente (marzo de 2014) para conducirla. Su variante Coupé cambiaba de denominación: M4, desde entonces, para adaptarse al nuevo catálogo del sello bávaro; mientras, eso también, se regresaba a los 6 cilindros en línea, que rendían 431 CV y que alcanzarían los 460 en la variante «CS».

Ahora, con la llegada del G80, la continuación de la historia M3 —«berlina de corazón deportivo»— vuelve a ser tan apasionante como siempre: 6 cilindros en línea, 510 CV, disponibilidad opcional de la tracción integral M xDrive, y todo un arsenal tecnológico a disposición del conductor.

Así ha fraguado la ‘Bayerische’ la vida de uno de los automóviles de mayor éxito de todos los tiempos.

Con el M3 Competition, BMW escribe un nuevo capítulo… de una historia trepidante.

Tres décadas… y media
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