sábado 10/4/21

Un deportivo… de su época

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El 300 SL,»un deportivo de su época», también lo reflejaba en su precio: 29.000 marcos, mientras el predecesor de los actuales Clase S, el 220 (W 1800), podía adquirirse por ‘sólo’ 12.500 marcos.

Así, el 300 SL acabaría convirtiéndose en todo un emblema en los años 50, atractivo que se mantiene hasta nuestros días; aquel legendario ‘Gullwing’, fue la base para el descapotable 300 SL Roadster (W 198 II) lanzado en 1957, que compartiría catálogo, hasta 1963, con el 190 SL.

En los primeros compases de los 50 (1952), convirtiendo «la necesidad en virtud», tras la devastación de las plantas productivas de la Daimler-Benz a resultas de la II Guerra Mundial, un entusiasta equipo de ingenieros y diseñadores, capitaneados por Rudolf Uhlenhaut, ‘conseguían’ fabricar un coche… fuera de lo común; desarrollando, eso también, una de las más gloriosas máximas de Mercedes: la importancia de las carreras en la trayectoria de la marca.

Nacía el W 194, pionero entre los SL; poniéndole ‘un número en la puerta, lanzándolo a la más de las prestigiosas carreras, las 24 Horas de Le Mans, previo ensayo general copando los tres escalones del podio en el G.P. de Berna y las cuatro primeras plazas en el ‘Infierno Verde’ de Nürburgring.

Si lo de las 24 Heures ya fue todo un ‘bombazo’, la tercera edición de la icónica Carrera Panamericana (3.000 kilómetros atravesando la geografía mexicana) acabaría por fraguar la leyenda…

Así que, Roller, Kraus y Lorscheidt —los ingenieros elegidos por Uhlenhaut— ‘sólo’ tuvieron que echar mano del motor, las suspensiones y frenos del 300 S para, con ayuda de un excelente chasis tubular —muy ligero—, además de una aerodinámica carrocería, irrumpir, ‘desbaratar’, las clasificaciones del momento; por mucho que el ‘Gran Jefe’ Alfred Neubauer (mítico director deportivo de Mercedes) no creyese especialmente en aquel ‘alocado’ proyecto que acabaría por convertir a los Flecha de Plata… en Alas de Gaviota.

Un deportivo… de su época
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