lunes 29/11/21
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Derek Reginal, inseparable de Porsche, de Jacky Ickx… de Hans-Joachim Stuck; la sonrisa de las pistas, tan cálida como impactante para sus competidores en los setenta y ochenta… como los años que le adornan.

Nacido el último día de octubre de 1941 en el suburbio londinense de Pinner, en Middlesex, Bell contaba 23 años cuando debutó deportivamente en las siempre populares carreras de clubes británicos para, apenas un año más tarde, cuando el calendario contabilizaba el de 1965, debutar en el Campeonato Británico de Fórmula 3 con, eso además, un especial talento que tampoco pasaba desapercibido: ascenso al Campeonato Europeo de Fórmula 2 y, a renglón seguido, a la máxima especialidad… Fórmula 1.

Eso, y la exigente especialidad de Resistencia, donde también nuestro protagonista brilló con luz propia, debutando —no se paraba en barras— en el santuario de La Sharthe: 1970, y hasta 1996 como broche de oro en Le Mans, cinco victorias totales —cuatro con Porsche—.

«Competí por primera vez para Porsche en Le Mans 1971», durante las pruebas de ese fin de semana, y en el equipo se dieron cuenta de que estaba alcanzando los 396 por hora en la recta de Mulsanne. Sabía que éramos rápidos… pero no tanto —recuerda Bell—, quien solamente había experimentado esa sensación durante un despegue en el aeropuerto de Heathrow; así fue mi debut con Porsche en Le Mans y, sigue recordando el piloto británico, «en todo ese tiempo, sólo una vvez se rompió algo en el coche».

La victoria de 1981, al volante del Porsche 936/81 se cuenta entre sus mejores recuerdos con la formación germana: «antes de la primera sesión de entrenamientos, ni siquiera me había sentado en ese coche, pero conseguimos ‘la pole’, lideramos cada vuelta… y ganamos la carrera; fue un momento inolvidable, una especie de regreso, estoy muy agradecido a Porsche por aquella oportunidad».

Junto con uno de sus ‘inseparables compañeros’ de formación, el belga Jacky Ickx, sacarían 14 vueltas de ventaja al segundo clasificado, casi una hora más rápidos, con lo que aquel histórico ‘tandem’ acabaría convirtiéndose en referente en las carreras de Resistencia, sin importar donde tomasen la salida: «Hola, soy Derek, yo también conduzco aquí».

Es el día de hoy que Derek continúa hablando maravillas de Ickx: «Siempre lo admiré, y seguimos siendo amigos».

A bordo del 956/962, Bell no sólo conseguiría sonadas victorias haciendo equipo con Ickx, también con Stefan Bellof y Hans-Joachim Stuck, firmando el Mundial de Resistencia en 1985 y 86.

Incluso compartió volante del 962 en Le Mans con su hijo Justin y Tiff Needell, ocupando la duodécima posición en la general.

Hoy, a sus ochenta años, Derek Reginal Bell vive en Florida.

Derek Bell… la sonrisa eterna
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