jueves 19/5/22
                      Estampas del Avus (mayo de 1937)… con su icónica parabólica como telón de fondo: el W 25 de (nº 36) de Von Brauchitsch, los Auto Union (nº 34) de Rudolf Hasse y Luigi Faglioli (nº 33), ‘escoltados’ por Hermann Lang (nº 37) con el Mercedes M 125 F de 8 cilindros. En otro momento de la carrera, el ‘todopoderoso 36’ de 12 cilindros pilotado por Manfred von Brauchitsch, encabeza una tripleta con Hermann Lang (nº 37, a la izquierda) al volante del M 125 F de 8 cilindros. mb
Estampas del Avus (mayo de 1937)… con su icónica parabólica como telón de fondo: el W 25 de (nº 36) de Von Brauchitsch, los Auto Union (nº 34) de Rudolf Hasse y Luigi Faglioli (nº 33), ‘escoltados’ por Hermann Lang (nº 37) con el Mercedes M 125 F de 8 cilindros. En otro momento de la carrera, el ‘todopoderoso 36’ de 12 cilindros pilotado por Manfred von Brauchitsch, encabeza una tripleta con Hermann Lang (nº 37, a la izquierda) al volante del M 125 F de 8 cilindros. mb

JAVIER FERNÁNDEZ

Volando… sobre el asfalto. Los nuevos coches no tuvieron rival: Rudolf Caracciola ganó la carrera preliminar, Manfred von Brauchitsch, la segunda, mientras Hermann Lang —un ‘imprescindible’ en el equipo— acabo imponiéndose en la prueba definitiva; así que, Richard Reaman, por mucho que su W 125 montase también suspensiones independientes, no tuvo nada que hacer frente… al ‘trío de ases’.

«La carrera más rápida del mundo en ese momento», como describiría Lang el certamen del Avus; así que, Mercedes no tenía ‘más remedio’ que poner en pista una realización tan singular como lo era, en su época, la cita berlinesa: la última evolución del exclusivo ‘aerodinámico’ W 25 que, con motor de 8 cilindros 4.7 litros y suspensiones de ruedas independientes, ya alcanzó 300 por hora en 1936; en consecuencia, el W 25 se convertía en un punto de partida óptimo para el 12 cilindros, que Mercedes también utilizó con éxito ese mismo año.

Solamente las cabezas de los pilotos podían verse en un habitáculo totalmente carenado; una cubierta de chapa se pegaba sobre la cabina… ‘desparecían’ los hombros y los brazos de los pilotos; un curioso deflector, con tres pequeños cristales montados en la aleta del coche, proporcionaba protección contra el viento: «Conducir correctamente en la peraltada curva del Avus —apuntaba Lang— se convertía en un problema que requería mucho entrenamiento. Al principio, simplemente no podía apartar la vista de la línea que indicaba el centro de la pista; más tarde, ya me aventuré a mirar hacia un lado. Si miraba a la derecha, tenía la extraña sensación de subir por una pared vertical; si miraba a la izquierda, me parecía ver debajo de mí, un mar de rostros que llenaban el interior de la curva».

Aquella optimizada carrocería aerodinámica, incidía positivamente en la velocidad de los coches de carreras, además de los estudios realizados por los ingenieros en el túnel de viento de la factoría de Friedrichshafen, que incidían en el carenado de las ruedas.

Una suerte de ensayo general para los célebres ‘Flechas de Plata’ —Silver Arrows— de la Fórmula 750 kilos, dotados de una carrocería poderosamente carenada, aplicación técnica que acabaría plasmándose, casi dos décadas después, con los W 196 R de Fórmula Uno.

Antes, bastante antes, a principios de julio de 1954, el «coche de carreras aerodinámico» firmaba el glorioso regreso de la marca a los Grandes Premios con el triunfo en el Gran Premio de Francia en Reims: «el milagro de Reims», en referencia a la victoria en la Copa del Mundial de Fútbol ese mismo fin de semana.

Sin embargo, aquella histórica innovación aerodinámica se sustentaba en la carrera de 1937, especialmente para Manfred von Brauchitsch porque, ya había ganado allí —en el Avus berlinés— cinco años antes: 22 de mayo de 1932 a bordo de un Mercedes SSKL privado… ‘vestido’ —ya entonces— con una aerodinámica carrocería diseñada por el pionero Reinhard von Koenig-Fachsenfeld; un éxito que, a la postre, se trasladaría, no sólo a los coches de carreras, también a las unidades de producción en serie.

Mercedes. Los ‘aerodinámicos’… de la Estrella Plateada
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