domingo 13/6/21

Opel «Elektro GT». Medio siglo… de récord

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Dos motores eléctricos, baterías de aviones de combate y neumáticos de alta presión. Sin entradas de aire, tampoco espejos retrovisores ni manillas de puertas, en su carrocería. El primer coche eléctrico de Opel, junto con el Blitz, puede considerársele precursor del actual Corsa-e.

Georg von Opel siguió, en los circuitos, los pasos de su primo, el «hombre-cohete Fritz».

En 1971, los astronautas del Apolo 15 fueron los primeros en conducir un vehículo lunar eléctrico tras ‘alunizar’… en la Luna. El mismo año en el que un Opel GT ‘demostró, que los motores eléctricos no sólo servían para… los carritos de golf.

A mediados de mayo del 71, en el circuito alemán de Hockenheim, Georg von Opel se propuso conseguir un nuevo récord de velocidad para coches eléctricos: el «Elektro GT»… batió seis.

Para Georg, nieto de Adam, el fundador de Opel, exitoso hombre de negocios y atleta de talla mundial, el intento de récord con el «Elektro GT», no era sólo la «prueba de un prototipo» para el futuro de los vehículos eléctricos, también la continuación de una tradición familiar: su primo «Raketen-Fritz» (el hombre cohete) acaparó titulares entre 1927 y 1929 con demostraciones que alcanzaron su punto álgido en el circuito de Avus, el 23 de mayo de 1028 con el RAK 2, vehículo con el que conseguiría… 238 por hora de velocidad máxima.

El «Ekektro GT» equipaba dos motores eléctricos Bosch (uno delantero y otro trasero) de corriente continua que, en conjunto, producían 120 CV, con 160 CV de ‘potencia pico’.

Varta proporcionó las 4 baterías de níquel-cadmio (habituales en los aviones de combate) emplazadas al lado y detrás del conductor: sus 280 celdas añadían 590 kilos a los 960 que arrojaba en báscula el GT de producción normal; así que, el prototipo eléctrico pesaba alrededor de 1.550 kilos, lo mismo que el ‘cochazo’ Diplomat B. Para el intento de récord, de larga distancia, se recurriría a 360 celdas, lo que incrementaba en 740 kilos el peso: 1.700 totales, con lo que el GT pesaba lo que un camión Opel Blitz de batalla corta… ¡menos mal!

Un peso extra que requirió unos muelles de suspensión más duros, al tiempo que Continental desarrolló unos neumáticos específicos de alta presión, capaces de minimizar todo lo posible la resistencia a la rodadura.

También se modificó la carrocería, con el sellado de todas las entradas y salidas de aire en el frontal, con un capó ‘plano’ (ausencia del típico abombamiento del GT de serie, necesario para alojar el carburador), a la vez que se eliminaron los parachoques, los retrovisores exteriores y los tiradores de las puertas, así como el vaciado completo del habitáculo, prescindiendo de cualquier elemento superfluo. Por lo demás, el sistema de gestión electrónica ocupaba todo el maletero y se incorporó un gran alerón zaguero; se eliminaron los pilotos traseros —y sus huecos— y, en lugar del escape, se instaló un sistema de refrigeración.

Consecuencia: Georg von Opel firmó, el 17 mayo de 1971, cuatro récords mundiales para coches eléctricos, y otros da más al día siguiente; ambos con salida parada.

Lástima que, la reducida capacidad de las baterías, truncase la consecución de otro récord: cubrir 100 kilómetros a una velocidad constante de cien por hora, un intento que terminó a los 44 kilómetros de recorrido.

Con todo, el pionero «Elektro GT» demostraría sus ‘posibles’ posibilidades.

Hoy, 50 años después y un ‘montón’ de ensayos más tarde, el Corsa-e es un digno sucesor: 8,1 segundos en el ‘sprint’ de cero a cien y 337 kilómetros de autonomía eléctrica… con una batería de iones de litio.

Opel «Elektro GT». Medio siglo… de récord
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