sábado 28/5/22
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La cuarta generación del Tucson (4,5 metros de largo y 1,86 de ancho), hace gala de una gran habitabilidad en un interior marcadamente digitalizado y versátil; mientras, en el exterior, su ‘musculada’ apariencia combina ángulos marcados —y dinámicas proporciones— con unas generosas superficies laterales… pura herencia SUV. Un ‘poderoso’ golpe de vista que también manifiesta el Tucson en las luces paramétricas enmascaradas en la parrilla frontal; mientras, en la zaga, los anchos grupos ópticos (también con luces ocultas paramétricas) dan continuidad a ese particular esquema estético. Como el paragolpes trasero, que combina el efecto tridimensional con una decoración marcadamente deportiva.

En el habitáculo, conviven una instrumentación digital ‘abierta’ (10,25 pulgadas) y una pantalla táctil —también de 10,25 pulgadas— ocupando la parte central del salpicadero, cuyo diseño prescinde de palancas y botones ‘físicos’, por lo que la totalidad de funciones, además de la climatización, se controlan de forma táctil.

Con opciones híbridas ligeras (48 voltios) en motores de gasolina (1.6 T-GDI) y diésel (1.6 CRDi), además de híbridos ‘completos’; así, el Tucson ofrece un nutrido catálogo, con potencias de 115, 150 y 180 CV, unidas a transmisiones manuales de 6 marchas, también 7DCT, y con posibilidad de elegir tracción delantera o total a las cuatro ruedas.

El tope de gama viene dado por la versión híbrida de 230 CV, que combina el motor de gasolina 1.6 T-DGI con uno eléctrico, sistema asociado a una batería de polímero de iones de litio (1,49 kWh), con cambio automático de 6 velocidades (6AT) y tracción delantera o total.

Tucson. Referente en su categoría
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