lunes 18.11.2019
Tribuna

TRIBUNA | 10-N en ‘clave León’

Decir que estas elecciones son importantes o que León se la juega es algo tan obvio que no merece mayor explicación. Pero lo que sí merece la pena es ofrecer argumentos para que los leoneses sepamos cuál es la mejor opción en ‘clave León’.

 

Y para argumentar siempre es bueno recordar y contrastar. Entre 2015 y 2018, durante el último Gobierno del Partido Popular, León fue protagonista de grandes inversiones que transformaron nuestra ciudad y provincia. Si podemos viajar a Madrid en menos de dos horas; si León es una de las pocas ciudades que va a tener el ferrocarril soterrado; si hoy hay más kilómetros de la autovía a Valladolid o si la reforma del Hostal de San Marcos se puso en marcha, es porque hubo un Gobierno del Partido Popular que pensó e invirtió en León.

 

Esta relación de hechos contrasta con el año y medio de Gobierno socialista en el que no se conoce ni una sola iniciativa para León. ¿Alguien es capaz de decir algún proyecto del Gobierno socialista para León? Y peor aún, ¿alguien puede dar una explicación creíble de por qué no se han finalizado proyectos ya avanzados por el Gobierno anterior, como por ejemplo el CRE del Polígono X?

 

Con todo, lo peor quizás no sea eso. León está perdiendo una oportunidad histórica para despegar como enclave logístico. Una oportunidad conseguida gracias a que el anterior Gobierno de España situó a León como nudo logístico del Corredor Atlántico en el proyecto enviado a Europa para poder acceder a la financiación comunitaria para la creación y mejora, entre otras, de infraestructuras intermodales. Desde entonces, ya va año y medio y nada se sabe de ningún proyecto del Ministro de Fomento socialista para convertir a León en el enclave logístico del noroeste español y poder optar a esa financiación.

 

Más allá de infraestructuras, siempre importantes, León afronta —junto con casi todas las provincias de interior— una crisis demográfica que arrastra consecuencias económicas, sociales, culturales y medioambientales. Lo he dicho muchas veces, este es un problema de tal magnitud que solo puede afrontarse con una solución global. Es decir, de ámbito nacional y de carácter transversal, donde a territorios como el nuestro, y se debe empezar por esto, se nos aplique una legislación fiscal y laboral especial como pueden tener los territorios insulares. No valen parches, no valen palabras grandilocuentes. Solo valen medidas efectivas y de calado.

 

La despoblación se combate, sobre todo, con empleo. Y mientras otros se engolan con grandes nombres para comisiones y estrategias, el PP puede poner resultados encima de la mesa. Durante la última legislatura de Rajoy, el paro en la provincia se redujo en 10.000 personas —1 de cada 4— y el número de cotizantes creció en más de 7.000 personas. Es decir, 333 parados menos y 233 cotizantes más cada mes.

 

Muchos le restaban mérito a este logro y hablaban de inercia. Esa que, curiosamente, siempre desaparece cada vez que el Gobierno de España cae en manos socialistas. Cambian las caras, los eslóganes y hasta las excusas de mal pagador, pero los resultados no cambian. Durante la última legislatura de Zapatero, en la provincia casi se duplicó el número de parados —de 25.000 a 40.000— y se perdieron la friolera de 16.000 cotizantes a la Seguridad Social. No obstante, para que nadie nos acuse de retrotraernos mucho al pasado, veamos cómo, en estos 18 meses de gobierno Sánchez, la subida de cotizantes en León ha descendido en un 55% —pasando de 233 cotizantes al mes a apenas 105— y la caída del paro en un 85% —de 333 parados menos al mes a apenas 50—.

 

Estos datos son importantes, más aún cuando muchos indicadores nos avisan de una posible ralentización de la economía. Hay que valorar si, ante esta cierta posibilidad, preferimos que nos gobiernen personas que tienen una capacidad de gestión contrastada o si, por el contrario, optamos por dejar el futuro en manos de quienes no solo han demostrado tener una capacidad nula para gestionar sino que han hecho que las consecuencias de los vaivenes económicos sean aún más dañinos para los españoles.

 

Todo pasa por una buena gestión económica. Y, si no, que se lo digan a los más de 142.000 pensionistas leoneses que vieron cómo, gracias a los últimos presupuestos aprobados por el Gobierno del Partido Popular —y aún hoy vigentes—, se subieron las pensiones en 2019, sobre todo las más bajas. Una subida que no cayó del cielo sino que pudo realizarse gracias a 6 años de una gestión económica seria, rigurosa y eficaz.

 

León también se juega mucho en la arremetida del golpismo catalán. Más allá de la amenaza a la soberanía nacional o de la vergonzante violencia amparada por la Generalitat ante la inacción del Gobierno, nos jugamos —junto con otros territorios— ser los grandes pagadores de eso que los socialistas llaman ‘estado plurinacional’ y que llevan en su programa electoral —eso sí, de tapadillo— como solución a la arremetida secesionista.

 

Esto no significa otra cosa que otorgar más privilegios a quienes son más desleales, a quienes más chantajean. León es uno de esos territorios donde el PSOE tiene que explicar por qué defiende un modelo territorial en el que los que más tienen son los que más han de recibir mientras que las provincias más humildes quedamos relegados a territorios de tercera.

 

Sin embargo, el 10-N, León puede volver a ser protagonista de las grandes inversiones del estado, a recuperar la dinámica de creación de empleo, a optar a la financiación de proyectos europeos para convertirse en nudo logístico... El 10-N, los leoneses podemos dejar atrás los retrasos injustificables, la inestabilidad existente desde la moción de censura y la certeza de ser ciudadanos de tercera para un posible gobierno apoyado por la mayoría que ya hizo a Sánchez presidente.

 

El 10-N es clave para León. El 10-N, León es clave. El 10-N, piensa en ‘clave León’.

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