lunes 26.08.2019
TRIBUNA

Abogados que mejoren España

Abogados que  mejoren España

Mi querido Colegio de Abogados de León está celebrando su 175 aniversario a través de una serie de interesantes actividades como presentaciones de libros; el último, el del famoso periodista Fernando Jaúregui: Los abogados que cambiaron España. Ochenta años de historia de los letrados y juristas que contribuyeron a la democracia (1939-2019). Ochenta años de historia de una profesión, abogados y juristas, que es con seguridad la que más ha influido para transformar a España en la democracia, sin duda perfectible, que hoy tenemos. Entre los momentos relevantes está el IV Congreso de la Abogacía, que se celebró en León, en 1970, conocido por su carácter político y menos por la aprobación de importantes asuntos para la profesión como la reforma del Estatuto General de la Abogacía, la puesta en marcha de la Mutualidad de la Abogacía, la regulación del abogado de empresa, las disposiciones para combatir el intrusismo, el régimen fiscal de la abogacía, o la retribución de turno de oficio y la justicia gratuita. Sin la presencia de los hombres del derecho no habríamos avanzado como avanzamos. Un mérito que no había sido, hasta ahora, plenamente reconocido. Un libro interesante, aunque, en mi opinión, ni son todos los que están ni están todos los que son…

Lo vengo diciendo desde que los cumplí: pertenecer al selecto y exclusivo «Club de los 50 y +» tiene ventajas, muchas ventajas.... Una de ellas es la facilidad para expresar las convicciones sin complejos, sin inhibiciones ni respetos humanos. Al grano: ser abogado no es cualquier profesión. De entrada, la profesión de abogado es la única profesión a la que se hace mención expresa en el texto de nuestra Constitución. ¿A qué no lo sabías…? Y, además, pido perdón por la petulancia, se hace referencia a ella nada más y nada menos que hasta cuatro veces distintas. No una, que ya sería suficiente honor, ni dos, ni tres: sino en cuatro ocasiones. Y, lo más importante, el servicio que los abogados préstamos a nuestros conciudadanos: materializamos el derecho a la tutela judicial efectiva, a pesar de los asesoramientos de «cuñados» y de «lo-leí-en-internet», que suelen terminar mal, muy mal. Sólo un abogado puede ofrecer un asesoramiento digno de tal denominación: profesional.

Estamos en una época de cambio tan acelerado que dentro de seis meses todo habrá cambiado; hay que crear una estrategia del derecho ante la incertidumbre. La justicia es la que tiene que crear derecho porque el derecho codificado se está desfasando. Las normas derivadas del derecho, muchas leyes, se han quedado desfasadas. Y, sobre todo, las mentalidades tras los códigos. Dicen los expertos que la profesión ha cambiado más en los últimos veinte o treinta años que en los doscientos anteriores. Y va a cambiar mucho más, con toda probabilidad, en los próximos diez o quince años que en los treinta anteriores. Ya no se trata sólo de que los abogados hablen inglés, sino otros lenguajes, fundamentalmente el de la tecnología. Los tratamientos biomédicos, la ingeniería genética, la cibercriminalidad, el empleo de algoritmos en la toma de decisiones públicas, la elaboración de perfiles basados en nuestros datos, los sistemas de vigilancia masiva, los drones o los vehículos autónomos y otras muchas transformaciones, pueden afectar o cambiar aspectos sustanciales de la vida de las personas.

En nuestra profesión, la relevancia se gana con responsabilidad, trabajo serio y profesional, formándose de forma continua y prestando un servicio de gran calidad. ?Estos son los «focos» para los próximos años y los desafíos que los abogados debemos de enfrentar si queremos estar-a-la-altura, contribuyendo no sólo a que España cambie, sino que mejore. Alentando a quienes luchan -cada día- por lograr la justicia y la paz a través del derecho, permitiendo avanzar con eficiencia, rapidez e inteligencia en la comprensión de las grandes transformaciones, retos y oportunidades que nos plantea hoy la vida en sociedad.

Abogados que mejoren España
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