martes 15.10.2019
TRIBUNA

Ágora de la poesía

Este acto colectivo de poesía al aire libre cumple más de dos años desde mayo de 2013. Se repite cada último viernes de mes. Consiste en reunirnos para escuchar, leer, recitar poemas sin ninguna pretensión que no sea la poesía. Aunque a veces se quieran colar otras historias sigue su rumbo. Ha llovido y hemos estado. Igual con frío que con calor. Cuando un poeta andaluz fue cubierto con un paraguas lo cogió para tirarlo y decir «¡me quiero mojar!» y recitó bajo la lluvia, empapándose como gesto poético, porque no hay inclemencia que pare a los versos. Puntuales a la cita a las diez de la noche. Tal ha sido el reto.

Como los grandes acontecimientos surge de la casualidad, la sencillez y la necesidad, hasta cierto punto. Su pequeña historia es lo que explica su ser. Una convocatoria asentada en esta ciudad de León, pero a la vez tan frágil. Necesita del mimo de la gente y de poetas que acuden y de amantes de la poesía que acurrucan el acto. Una noche una pareja fue a un recital de poesía. No hubo más público que uno de los dos poetas que iban a recitar. Dio lugar a una larga conversación de la que surgieron dos ideas. Una: que por qué no se llevan esos actos a la calle, que al fin y al cabo el espacio público ha de ser también para la cultura y se pueden aprovechar bellos rincones de la ciudad. Dos: ¿por qué no unir a las familias y ambientes poéticos para que compartan alguna vez sus formas y poemas con los demás? y evitar tensiones o rivalidades. Se vio como ideal para tal fin el anfiteatro de la plaza de san Marcos. ¿Por qué no?.

Fue en otra tertulia cuando se comentó aquella ocurrencia. Una chica que participó en la misma realizó un evento en una red social, lo lanzó y lo dio por hecho. Curiosamente muchas personas se empezaron a apuntar. Se dio una fecha: el 31 de mayo de 2013. Muchos «me gusta» y etiquetas de «participar», pero ¿se haría realidad?. La noche de la convocatoria se juntó medio centenar de personas en torno a la poesía y muchos se animaron a leer y recitar sus escritos poéticos. Y quedamos para el siguiente mes al que llegó más gente. Y otro y otro... No lo pudimos creer. Pero fue cierto. Y ha seguido mes tras mes arropado por el cariño de quienes asisten para leer poemas suyos o de otros autores, para escuchar. Es una convivencia en el silencio. Hace poco hubo una referencia a este acto en la revista Letras Internacionales.

Las personas que se encuentran con semejante acto al que acudimos como si fuera una feria de un valle, sólo que es un lugar de palabras en el cual hay poesía, por asombroso que parezca. Nunca un acto cultural ha tenido tantas personas a su alrededor sin querer nunca contar quién va, sino estar. Porque no es importante el número, sino el encuentro. Seguir coincidiendo cuando se puede asistir. Se ha pretendido cambiar su espíritu pero nunca se ha admitido que nadie lo dirija, ni que se seleccionen formas, ni autores. Todos por igual, un poema y cada cual a su manera, de todos los estilos, de maneras muy diversas, de contenidos variados y hasta opuestos. Cabe todo, todo lo que sea poesía. Poetas conocidos y reconocidos y otros sumergidos en el anonimato, poetas con libros editados, otros que escriben a mano en hojas de un cuaderno.

Es un lugar en el que la poesía no compite, se comparte. Donde no hay puertas para entrar o salir, se está. Es la poesía del pueblo y para el pueblo porque se hace compartida y colectivamente, con respeto. El nombre surgió una vez que un grupo habló de la idea: ¿asamblea?, ¿encuentro?, hasta que la idea de ser un Ágora cuajó. Nadie lo organiza. Se convoca de unos a otros y se difunde en las redes sociales y en la prensa de papel y en la digital que han apoyado la iniciativa. Se aportan ideas y se hace con ilusión.

Comenzamos con una linterna a voz viva, luego un megáfono. Pero las dificultades de esta precariedad hace que agradezcamos al Ayuntamiento de la ciudad de León que no tuviera inconveniente en poner un foco y un enchufe, que puntualmente instala el equipo de mantenimiento del Ayuntamiento con su simpatía y hasta alguno ha recitado algún poema. Gracias a lo cual hemos podido también agradecer a León Audio, de la mano de Jesús el Beatle, que haya puesto a nuestra disposición un bafle y un micrófono. Lo cual enmarca el paisaje auditivo y visual de ensueño... Es en sí un acto poético. Han venido a participar de muchos lugares de la geografía española: Salamanca, Valladolid, Córdoba, San Sebastián, Asturias, Valencia, Madrid. Y dos chinas recitaron en su lengua. Y se han leído poemas en lleunes y en bable.Peregrinos que hacen el Camino de Santiago se acercan y participan.

Hubo un antecedente cuando anualmente desde el año 2004 la CGT organizó hasta diez años después una ruta literaria por las calles de León a lo largo de la noche leyendo textos de todo tipo de libros por parte de los llamados a sí mismos «los proscritos del Bosque de Sherwood». El Ágora de la poesía ha surgido como un manantial de la palabra, de manera que dos años después se han multiplicado los actos poéticos en bares, en talleres, en recitales, tertulias y se empuja para que suceda lo mismo con el teatro y otros géneros de la literatura y el arte. De manera paralela apareció la revista Palabras contra el balium’10 que cerró su ciclo al cabo de un año. El libro Ágora de la Poesía recoge poemas leídos en el mismo por diversos autores, editado por Lápiz Cero.

El centro del Ágora es la poesía, así como el sentimiento que la impulsa y que guarda cada rima y estrofa para lanzar al aire una sensibilidad que expande el afán de hacer un mundo un poco mejor, lo que hace que se haya considerado este espacio como un cachito de esperanza.

Dos años de liberación de la palabra, de lanzar poemas a los cuatro vientos, de escuchar el canto de los corazones. Es en sí mismo una acto poético, una expresión colectiva de arte que se ha unido a la música con una orquesta en una ocasión, con cantautores, músicos de flauta travesera, de gaitas y de un rabel. Hemos sido sorprendido por susurradores de palabras, por actores iconoclastas y personas que han aportado sus ideas, su participación.

El mejor regalo es encontrarnos en un Ágora más y saludarnos y reunirnos porque damos importancia a la poesía, a la palabra, a todo aquello que sale de dentro y que buscamos en las miradas. Dos años y dos meses y una poesía en común: ser Ágora. Gracias a todas y a todos.

Os esperamos siempre.

Ágora de la poesía