domingo 22.09.2019

Ajuste con repercusión en el pago de impuestos

La última actualización de terreno rústico por parte del Catastro se realizó hace doce años, y ahora la calificación de tierras y fincas se revisa de nuevo. Y, con ella, todos los impuestos que dependen de la valoración oficial que se hace de estos terrenos. La tributación por las tierras, especialmente por las fincas en explotación, es una de las principales fuentes de ingresos de los ayuntamientos; y también de las haciendas, autonómica y nacional, por los gravámenes que se cobran en operaciones de compraventa, impuestos de sucesiones,...

Más allá de esta vigilancia por motivos tributarios, la revisión de los terrenos rústicos por parte del Catastro tiene como objetivo actualizar los censos de los titulares. Un dato de especial trascendencia en una provincia como León, afectada en buena parte de su territorio por un minifundismo creciente (la división de las fincas se multiplica en las sucesivas herencias) y por el abandono de muchos de estos terrenos que, en mejores tiempos de población y actividad en el campo, fueron sustento de las economías agrícolas y ganaderas.

Son cada vez más los casos en los que heredar las pequeñas fincas familiares se convierte en una carga burocrática y tributaria, por unos terrenos que en muchos casos ya ni se sabe dónde están. Sin embargo, no disponer de esa información convierte la resolución de las herencias en un farragoso trámite. Lo mismo que en el caso de que se pretenda llevar a cabo la venta de alguno de los terrenos.

Sería deseable que, además de perseguir el objetivo fiscal, los datos del Catastro sirvieran de garantía para resolver por ejemplo diferencias entre propietarios sobre lindes, que causan también no pocos problemas.

Ajuste con repercusión en el pago de impuestos
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