jueves 19.09.2019
TRIBUNA

El cambio climático y los intereses económicos

EL PASADO mes de diciembre leía con una mezcla de asombro y estupor el artículo publicado en la revista Investigación y Ciencia , titulado «Mientras arde el planeta, tocan la lira». El texto, firmado por el prestigioso economista y director del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia Jeffrey D. Sachs, arremetía contra una editorial del periódico económico «Wall Street Journal». En esta editorial, la publicación norteamericana rechazaba la teoría del calentamiento global argumentando que una de las tesis defendidas (la gráfica conocida como «palo de hockey») era un instrumento obsoleto y falso. Dicha gráfica, propuesta en 1998 por Michael Mann y sus colaboradores, trata de reconstruir la temperatura media desde el año 900 hasta hoy, para confirmar las sospechas de que el planeta Tierra está sufriendo un calentamiento global. Estas tesis han sido duramente rechazadas por los grupos conservadores, que se oponen al mínimo cambio en el sistema económico a cualquier precio. A pesar de ello, el Consejo Nacional de Investigación de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. confirmó que el estudio de Mann era «verosímil», admitiendo que «el calentamiento global está ocurriendo como respuesta a la actividad humana». Decía Quevedo que «poderoso caballero es don Dinero». Y sin duda alguna, razón no le faltaba. Mientras medio mundo comienza a adquirir conciencia de la magnitud del desastre que se avecina, aún hay grupos de presión que pretenden deslegitimar todas las teorías científicas actuales, todos los cambios con un único objetivo: no perder dinero. ¿Y mientras qué? Seguiremos con escalofriantes cifras de emisión de gases contaminantes, con planes para evitar los incendios forestales mediante la tala de árboles. Sin embargo, el rechazo a la teoría del cambio climático no sólo tiene adeptos en Estados Unidos. También en nuestro país se ha comenzado a orquestar, desde sectores co nservadores, artículos con «perlas» como: «No importa que el Ártico se derrita porque es hielo flotante. Groenlandia no está cambiando mucho y la Antártida tampoco. Un proceso lento y suave no es una amenaza terrible para la especie humana. [...] Los ecologistas intervencionistas no parecen aceptar que el cambio climático pueda tener efectos positivos. Los problemas los tienen las personas según sus circunstancias y valoraciones particulares, algunos preferirán más calor y otros más frío» (Francisco Capella, Libertad Digital); «No importa que en el problema del calentamiento global no exista consenso científico sobre sus causas y, lo más importante, que no esté demostrada en absoluto la existencia de un origen antropogénico. Pero la realidad no importa, si lo dicen los progres, la derecha aplaude y contesta amén» (Pablo Molina, Libertad Digital). Podríamos pensar, inocentemente, que ante este problema se han originado diferentes corrientes de opinión, todas muy respetables y válidas. ¿Pero es esto realmente así? Desde los grupos que defienden que el cambio climático es u na farsa, se ha tratado de desprestigiar una y otra vez los argumentos propuestos por grupos como el IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, dependiente de Naciones Unidas). Sin embargo, prestigiosas publicaciones científicas como Science o Investigación y Ciencia (edición española de la norteamericana Scientific American ) defienden conclusiones como «Que hay un calentamiento global está ya fuera de discusión. [...] De los veinte años más calurosos registrados, en su mayoría son posteriores a 1980. [...] El calentamiento global es innegable.» (Gary Stix, Investigación y Ciencia, diciembre 2006); «El reciente, y sorprendente, descubrimiento de que las plantas producen metano no arroja dudas sobre las causas del calentamiento global. Son las actividades humanas, no los vegetales, el origen del aumento del metano y otros gases de invernadero» (Frank Keppler y Thomas Röckmann, Investigación y Ciencia, abril 2007). Por lo tanto, ¿a qué atienden todas estas opiniones que tratan de quitar hierro al asunto del clima? Según el prestigioso diario The Guardian, en su edición del 26 de septiembre de 2006, el grupo Exxon Mobil (no lo olvidemos, una de las empresas petroleras más importantes del mundo) destinó entre 1998 y 2005 dieciséis millones de dólares para pagar a diversos grupos para que desmintieran las llamadas de atención hacia el cambio climático. No sólo vivimos en un mundo amenazado por causas provocadas por el ser humano, sino que además, tratamos de taparnos los ojos gracias a un egoísmo visceral. Sin embargo, no debemos quedarnos de brazos cruzados. La responsabilidad de que las futuras generaciones reciban un planeta mejor es nuestra. Tenemos que comenzar a actuar ahora: ahorrando energía, agua, potenciando las energías renovables, reciclando... En definitiva, tratar de actuar localmente para así mejorar globalmen te. Y que por una vez, el dinero no convierta los intereses de todos en meras utopías.

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