martes 17.09.2019

Camino ingrato

El Camino de Santiago tiene esa singular virtud de los grandes fenómenos humanos: se sobrepone a todo lo que se le ponga por delante. La llamada ‘calle mayor’ de Europa está hoy catalogada como primer itinerario cultural del continente y vive una vitalidad como nunca había alcanzado a lo largo de su centenaria historia. Nunca pasaron tantos peregrinos, ni tan diversos. Ni con tanta intensidad en lo personal por querer vivir este camino.

La que ha sido en determinados momentos de la historia la arteria cultural de Europa, como en la propagación del románico, es hoy la aorta que suministra vida a esa parte del mundo rural leonés que está bendecida por el flujo de peregrinos. Son esos pueblos que no solo retienen sino que incluso atraen pobladores para facilitar todo tipo de servicios y bienes a los que se encaminan hacia Compostela. Localidades que rozaron el abandono, como en Tierra de Campos, el entorno de la Cruz de Ferro o el ascenso al Cebrero, se han llenado de albergues, mesones, tiendas... todo tipo de iniciativas para aprovechar ese flujo económico que se cifra incluso por encima de los 23 millones de euros sólo dentro de la provincia de León.

Pero el contraste de esas vivencias y vitalidades es desolador con respecto a la realidad que vive el Camino. Encontrarse a un peregrino perdido es fácil. Y observar su paso por lugares sin las mínimas garantías de seguridad no es una excepción, como saben en los centros de salud e incluso en los tanatorios.

Cuando algo es importante hay que mimarlo y la provincia tiene el privilegio de disponer del mayor número de kilómetros jacobeos de toda España. Hasta 37 municipios se benefician de una ruta a la que no se presta la atención debida, quizá porque entre otros problemas el Camino se complica en una encrucijada de administraciones y competencias.

Castilla y León, ni tampoco la provincia leonesa, puede presumir del estado que tiene el Camino. Señalizaciones contradictorias, tramos peligrosos, insuficientes servicios... en los foros de internet es fácil percibir cómo nos ven ahí fuera. Por un minuto, si conocen León, Astorga o Ponferrada recorran mentalmente cómo se llega, se cruza y se sale. Cuántas barreras, trabas o sinsentidos. Editar folletos, hacer campañas o pagar subvenciones no arregla nada. Me rindo. Estoy concienciado de no sé cuántas cosas. Invirtamos mejor sin tanto chollo.

Camino ingrato
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