lunes 23.09.2019

EDITORIAL | Cuestiones esenciales sobre la Carta Magna

Consenso, concordia y política con mayúsculas son los tres conceptos esenciales que ayer se escucharon en el Palacio de los Guzmanes, en el acto institucional de conmemoración del 40 aniversario de la Constitución Española. Tres ideas básicas pronunciadas por el presidente del Consejo Consultivo de Castilla y León, Mario Amilivia, quien estableció en un discurso magnífico las pautas ineludibles para que la Carta Magna pueda alumbrar el futuro de este país. En su lección magistral, pronunciada ante una nutrida representación política leonesa de la que una vez él, como alcalde de León, formó parte, Amilivia apeló a reconocer el valor del diálogo que propició la redacción del texto constitucional y el mérito de la concordia que permitió aprobarlo en 1978. Pero también realizó un llamamiento a la política, a los políticos, para que tengan la altura de miras suficiente que permita abordar la reforma constitucional con una deliberación serena, en la que no pierda el horizonte fundamental, dar una «respuesta abierta, inteligente y generosa» a las nuevas generaciones para que puedan vivir en el mundo que les espera.

Este es el desafío, adaptar la Carta Magna para que nos guíe en el porvenir. La pregunta es si la sociedad y sus representantes tendrán la entereza suficiente para abordar esta encomienda. A la vera de la celebración de esta efeméride se abre el momento oportuno para sumergir al país en un proceso irreversible de reflexión que culmine en una Constitución actualizada. Este mensaje fue unánime en las ‘Conversaciones en torno a la Constitución en su 40 aniversario’ que en las últimas semanas ha celebrado Diario de León y que han servido para plantear cuestiones fundamentales que deben ser escuchadas en esta causa.

La diversidad de los puntos de vista que se abordaron a lo largo de las ocho entrevistas realizadas permite contemplar un amplio escenario de necesidades para que la Carta Magna se adapte a la nueva realidad. Los protagonistas de esta iniciativa propusieron asuntos que hace cuatro décadas ni siquiera se intuían, como la universalidad del acceso a Internet y la problemática de las redes sociales, la consecución real de la igualdad entre hombres y mujeres o la eliminación de la violencia de género. Aspectos de carácter político como las funciones del Senado como cámara de representación territorial, el reparto de competencias o el refuerzo del municipalismo también se pusieron sobre la mesa en estas conversaciones, que confluyeron en varias ocasiones en la problemática que existe en torno a derechos fundamentales ya recogidos en el texto como la educación o el acceso a la sanidad.

Y por encima de todo ello una idea fundamental, la de trasladar al ciudadano el conocimiento de la Constitución, una premisa esencial para que sea el pueblo informado y versado quien decida con conciencia sobre la reforma de la Carta Magna.

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