martes 17.09.2019
TRIBUNA

La innovación social de las empresas

La innovación 			social de las empresas

Una clave para la mejora de la persona y de la sociedad —incluido, por tanto, el sistema económico— es la investigación y el diálogo interdisciplinar entre empresarios, académicos, políticos y profesionales, con un planteamiento y un enfoque humanistas. El Instituto de Empresa y Humanismo de la Universidad de Navarra y el BBVA acaban de celebrar una Jornada sobre ‘Empresa e Innovación Social’, en el Campus del BBVA en Madrid, a la que tuve el honor de ser invitado.

Las jornadas son actividades organizadas con el objetivo de fomentar la relación entre personas de empresas y organizaciones, académicos y profesionales en general. En ellas, mediante un diálogo abierto y continuado, se pretende fomentar la reflexión sobre los problemas humanos y sociales de fondo y buscar su posible solución. Las respuestas a los problemas de gobierno y dirección de las organizaciones no pueden venir sólo de la mano de conocimientos técnicos, sino que también es necesario que la ética y los valores introduzcan el humanismo en todos los niveles de planificación y dirección de las actividades empresariales, y en el gobierno de las sociedades.

La legitimidad de las empresas en la sociedad exige que sus esfuerzos por contribuir a la mejora del entorno en el que se desenvuelven sean cada vez más productivos, y compatibles con sus misiones específicas de elaboración de productos y servicios. Esta exigencia se ha acrecentado en la última década, en la que la crisis económica y financiera, la inestabilidad política, la percepción de una creciente desigualdad económica, de un planeta amenazado por la acción humana e instituciones capitalistas que cada vez generan menos confianza, ha llevado a que muchas organizaciones se replanteen su papel y su responsabilidad social en torno a la solución de esos problemas.

La ya generalizada apuesta de muchas empresas por la responsabilidad social corporativa ha intentado afrontar esos retos, y lo seguirá haciendo en el futuro, pero cada vez es más evidente que la implicación social corporativa debe ser más profunda y efectiva. La innovación social corporativa supone un paso más en esa dirección, pero puede ser un paso de gigante. Completando la acción y la responsabilidad pública de la empresa, las iniciativas de innovación social surgidas en las corporaciones implican que éstas pongan al servicio de la sociedad su saber hacer y su experiencia innovadora. Se trata de utilizar esa energía innovadora, junto a otros agentes de la sociedad, para aplicarla a la resolución de problemas económicos, sociales y medioambientales, que puedan traducirse en mejoras significativas de la sostenibilidad de la propia empresa como institución, y de la sociedad en su conjunto.

En nuestra época existe muy poca innovación real, ya que en el binomio «investigación y desarrollo», se pone mucho énfasis en el desarrollo y muy poco en la investigación. Frente al hacer y al estar demasiado pendiente de la eficiencia, es necesario intensificar el pensar y plantear verdaderos desafíos y mejoras de futuro que muevan a las personas de la organización y generen ideas valiosas, en torno a los que se puedan enfocar los recursos y capacidades, tanto de la empresa como de su entorno. Un modelo económico de empresa basado -únicamente- en mano de obra barata no tiene futuro. Por ello es importante que la estrategia social no sea una especie de estrategia paralela, en cierto modo secundaria, respecto a la estrategia de negocio de la empresa. Existen buenas prácticas documentadas sobre cómo su papel se ve especialmente reforzado cuando depende y reporta directamente al consejo de administración.

A través de esta Jornada sobre Empresa e Innovación Social, el Instituto Empresa y Humanismo ha querido contribuir a que el debate sobre este tema tenga eco en el mundo empresarial, político y en la opinión pública. Algunas de las reflexiones más destacables del encuentro fueron la importancia de dedicar tiempo al pensamiento y a la generación de ideas realmente innovadoras; el valor de que las empresas piensen «en grande», mirando al futuro, cuando se ponen en marcha iniciativas de innovación social; el papel insustituible de las personas; y la relevancia de elevar los ámbitos de decisión en torno a estas cuestiones al más alto rango directivo, superando la mentalidad de que éste sea un ámbito de actividad con una «vida paralela», pero no integrada en el día a día de la empresa. La innovación social y la acción responsable en los negocios requiere una mentalidad que dé importancia a la pretensión de transformación (impacto), al foco (estrategia), al relato de las acciones que se promueven (narrativa) y a hacer que otros hagan (cinética).

Me encanta la finalidad última de este tipo de actividades: ayudar y contribuir a mejorar una filosofía práctica económica, empresarial y política que sirva a la mejora de la sociedad, y realizarlo mediante un diálogo continuo, de manera que se generen actitudes creativas e ideas operativas. Y, también en este caso, es preciso poner de relieve la importancia de lo sencillo, la relevancia de las pequeñas cosas de la vida para construir bien la sociedad y la persona. Son difíciles de descubrir, pero contienen la clave del buen funcionamiento social, personal y empresarial.

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