martes 22.10.2019

La opinión del lector

La insolencia de ignorar

a los ciudadanos

La realidad actual de nuestro país, y de la mayoría de los que componen el Planeta, la entiendo como una muestra de la superlativa displicencia de los políticos por los ciudadanos. Solamente reparan en nuestro voto, del que depende su privilegiada poltrona.

No es admisible que cuando una persona tiene problemas e intenta su solución en los ámbitos que corresponde con resultado infructuoso, tampoco tenga respuesta en las estancias en las que se regula el poder. El Gobierno llega al Congreso y al Senado por las urnas, sin embargo sus representantes están convencidos de poseer todos los derechos, incluido el de la propiedad sobre cualquier individuo censado.

En junio del 2011 y tras recorrer un penoso trayecto plagado de injusticias sin solución, decidí solicitar al ministro de Justicia orientación. El resumen es simple. Mi único hijo es falsamente acusado por su ex esposa de malos tratos, tras iniciar un proceso de separación. Le expresé mi firme defensa de la protección de las mujeres maltratadas, y mi decidido apoyo a cuantas medidas puedan contribuir a evitar cualquier acción violenta en su contra, porque nada nunca justifica esta barbarie. Y con la misma decisión, le reclamé defensa para los hombres que han de pasar por una detención policial, una estancia en comisaría y la imposibilidad de ver a sus hijos, por resultar acusados de hechos que no cometieron, como en el supuesto de mi hijo quedó demostrado.

Le pregunté, ¿quién, qué los compensa del paso por acontecimientos tan lacerantes?, ¿qué correctivo se aplica a una mujer que acusa insidiosamente, con premeditación y alevosía de agresiones a un hombre? Y le sigo preguntado, ¿son ustedes los que han promovido una Ley de Igualdad?, ¿ha entrado en vigor?, ¿para favorecer qué tipo de igualdad?

Pensando en la persona más desamparada de este entorno, mi nieto, y en el amor que le profesan tanto su madre como su padre, le rogaba me indicase las posibles vías de acceso a la tramitación y posterior obtención de una custodia compartida, que permita al pequeño la convivencia equilibrada con ambos progenitores, en beneficio de su mejor desarrollo emocional, intelectual y físico.

Debidamente identificado, remití el documento al ministerio sin que su titular ni nadie de su equipo, se tomara la molestia siquiera de comunicar un acuse de recibo. Demostraciones de una indiferencia tan evidente son intolerables. Los ciudadanos debemos asumir la iniciativa de nuestro gobierno, y exigir el respeto que se merece la soberanía popular que reconoce la Constitución y que acredita que España, no es un predio particular de los políticos.

La opinión del lector
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