martes 12.11.2019
FUEGO AMIGO

La senda moral de Merino

La undécima edición del Premio de la Crítica de Castilla y León, que distingue al mejor libro del año, recayó ayer en la novela El río del Edén, de José María Merino, una obra de radiante madurez que prosigue su camino de reconocimientos. A la deliberación final, que este año tuvo lugar en Ávila después de una década salmantina, llegaron siete novelas, dos poemarios y una obra de teatro. La obra dramática Los conserjes de San Felipe, de José Luis Alonso de Santos, y la novela El hijo de Brian Jones, de Jesús Ferrero, le disputaron la última votación a Merino. Entre los autores de las obras que fueron quedando por el camino estaban los novelistas Enriqueta Antolín, Juan Manuel de Prada, Gustavo Martín Garzo y Alejandro M. Gallo, además de los poetas Luis Javier Moreno y Antonio Gamoneda. Gamoneda y Prada ya tuvieron el premio en anteriores ediciones.

Las novelas más recientes de Merino vinculan su universo narrativo a la magia de los escenarios naturales. Él es un acreditado maestro en la indagación de los misterios del ser humano y su apuesta creativa aparece desde el principio vinculada a la fusión de realidad y fantasía, que fabula con recursos elocuentes para ese tipo de búsqueda. No se trata, en ningún caso, de alardes formales ni de virguerías innovadoras. Porque todos sus relatos, de corto o largo alcance, contienen una visión singular del mundo y una profunda meditación sobre la existencia. Conviene recordar que Merino es, sin discusión, uno de los grandes de la narrativa breve contemporánea. También sus novelas han ido acumulando un crédito notable, que suma al respaldo de los premios la distinción de su prestigio intelectual.

A mediados de los ochenta, La orilla oscura obtuvo el Premio Nacional de la Crítica, que distingue al mejor libro español del año, y es más que probable que este año repita con El río del Edén. Hasta ahora y al cabo de más de medio siglo, sólo han reincidido en este galardón impecune dos escritores nuestros: Jesús Fernández Santos (en 1957 y 1969) y Luis Mateo Díez (1986 y 1999). Además lo tuvieron Nora, en ensayo, y Colinas y Trapiello, en poesía. El de Castilla y León ha premiado a Gamoneda, Guerra Garrido, Luis Mateo Díez y Antonio Colinas. En El río del Edén, un padre y su hijodáun emprenden el camino hacia el paraíso de la memoria, para llevar las cenizas de la madre a la laguna de Taravilla, lugar de su primer amor y escondite del conde traidor don Julián. En el paseo brotan los ecos de un tiempo malogrado por los renuncios y surge la complicidad con el chaval, tanto tiempo ignorado por su minusvalía. Es una aventura de redención de esa doble deslealtad a la mujer y al hijo con la que Merino construye su novela más madura, compleja y fascinante.

La senda moral de Merino
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