martes 17.09.2019
RÍO ARRIBA

León ético

Hace una semana supimos del galardón concedido a una empresa leonesa, dentro de un programa transfronterizo desarrollado entre regiones españolas y portuguesas, en reconocimiento a su apuesta por el empleo de calidad. Este es el tipo de noticias que suelen pasar inadvertidas y que, sin embargo, invitan a la confianza y al optimismo: que haya iniciativas de este tipo en nuestra ciudad es algo inédito y estimulante. El tipo de actividades por las que esta empresa ha sido galardonada, no tiene desperdicio: incentivos dirigidos a flexibilizar el horario y el tiempo de dedicación de sus trabajadores; medidas de formación y sensibilización; incorporación en plantilla de colectivos vulnerables; o acciones en favor de la conciliación laboral y familiar. A muchos empresarios de baja estofa esto les parecerá algo irrelevante, cuando no una manía posmoderna. Cuestiones como compromiso y responsabilidad social les suenan a fórmulas lejanas y enojosas. Lo que no están advirtiendo es que, cada vez con mayor frecuencia, los consumidores (especialmente los jóvenes y los miembros de lo que se ha dado en llamar generación millennial) son cada vez más exigentes y que a la hora de contratar un servicio o comprar un producto, tienen en cuenta otros matices: aspectos que asocian con el respeto al medio ambiente, por ejemplo, o con el trato adecuado a los trabajadores. ¿No se sentiría usted más satisfecho por gastar su dinero en un lugar donde sabe con certeza que los empleados cobran hasta el último céntimo de sus horas extraordinarias? ¿O donde se respeta escrupulosamente todo lo vinculado a la seguridad laboral? Si esa información ya se puede obtener incluso mediante aplicaciones, imagínense un entorno donde las empresas son valoradas por su nivel de integridad, gracias a un programa que, por qué no, ha puesto en marcha una entidad pública. ¿Difícil de creer? Ni mucho menos. Bien está ser una referencia como ciudad gastronómica o digital, pero, ¿por qué no como ciudad ética? Postularnos, de cara a la recepción de talento, como un lugar donde algunas empresas (se empieza poco a poco) modulan su imagen y se dan a conocer por su grado de compromiso social; constituirnos como un modelo innovador en conceptos como la retribución justa o la no discriminación. ¿Sabían que en España hay una red de ciudades que, a través de sus agencias de desarrollo, intercambian buenas prácticas en asuntos como este? ¿No merecería la pena intentarlo, promoverlo desde aquí? Las oportunidades se encuentran más cerca de lo que pensamos. A veces el futuro está en incidir sobre empeños laboriosos pero esenciales: como esenciales eran el añil, las piedras o la cal con que se construían las catedrales.

León ético
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