sábado 25.01.2020
TRIBUNA

León no puede esperar más

León no puede  esperar más

El 28 de julio de 2010, la entonces ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, firmaba un convenio por el que el Ministerio aportaría 80 millones de euros para el desarrollo de la Plataforma Logística Torneros-Grulleros. Una inversión que «contribuirá al desarrollo industrial de la zona y que contará con un millón de metros cuadrados destinados a la actividad empresarial, con la posibilidad de que se asienten aquí un total de 350 empresas que crearían hasta 3.000 puestos de trabajo». Fin de la cita.

El entonces, y ahora, consejero de Fomento, el leonés Antonio Silván, que rubricó el convenio, indicaba la importancia de la colaboración entre las instituciones para crear «una plataforma que constituye un elemento al servicio del desarrollo y del futuro productivo de nuestras empresas» que contribuirá «a que León y Castilla y León sean un referente logístico de primer orden, un nodo logístico del norte y noroeste de España». Fin de la cita.

La Plataforma Logística de Torneros surgió, en parte, como una necesidad para resolver los problemas derivados de la integración ferroviaria en la ciudad de León que requería el traslado de los talleres, pero también con el ineludible objetivo de mantener los puestos de trabajo, en aquel momento cerca de 700. Tras buscar distintos emplazamientos, se apostó por esta ubicación por su situación estratégica, y en ella ya se han invertido 8,5 millones de euros en adquisición de terrenos, trabajos técnicos y ambientales.

Sin duda fue una apuesta, como lo es la de todas las plataformas logísticas. Mientras el transporte de mercancías por ferrocarril en Europa supone casi el 20% del total, en España solo es del 3%. Desarrollar este tipo de infraestructuras en busca de un crecimiento es una apuesta del Estado, una apuesta de futuro y de desarrollo inteligente, sostenible e integrador, acorde en cada uno de estos aspectos con la Estrategia 2020 definida por Europa.

Pero mucho ha cambiado el panorama desde ese mes de julio de 2010 en que se firmó el convenio. Tanto que solo se mantiene igual el consejero, el leonés Antonio Silván, que sigue sentado en su sillón en Valladolid. Porque en estos cuatro años y medio, la ciudad de León ha perdido más de 4.500 residentes de entre 15 y 40 años de su censo, un censo en el que ya no alcanzamos los históricos 130.000 habitantes.

En este mismo periodo la provincia de León ha perdido 1.992 empresas (según los datos Instituto Nacional de Estadística). La tasa de actividad ha bajado tres puntos y se sitúa 13 puntos más baja que la media nacional. La recuperación del empleo, que cada día se encargan de vendernos, es tan nimia y ficticia que no puede recibir ese nombre: 15.000 hogares de la provincia de León no tienen a ninguno de sus miembros trabajando.

Pero quizá, lo que más ha cambiado desde la firma de ese convenio Junta-Ministerio, y determinante para que hoy estemos aquí reivindicando una inversión, fue la llegada al Gobierno de Mariano Rajoy. El 20 de noviembre de 2011 se cerraron las puertas al polígono de Torneros, aunque entonces no lo sabíamos. A su olvido y abandono se unieron también el proyecto de soterramiento del AVE, el desarrollo de la integración de Feve, la apertura del Centro de Regulación y Control de la Alta Velocidad y un sinfín de proyectos que explican esa sangría demográfica y laboral que padecemos y que será el principal reto a que nos enfrentaremos, como sociedad, en los próximos años.

La lógica y la Unión Europea parece ser que están en contra de las pretensiones del PP que ha olvidado en este camino de apenas tres años esas palabras del consejero, esa cita, y ha apostado por borrar del mapa León, también como eje logístico y nudo de comunicaciones.

Poner en marcha Torneros significaría no sólo crear esos miles de empleos que se preveían en 2010 sino desarrollar las sinergias necesarias para nuestro aeropuerto, nuestro turismo, nuestro comercio, nuestra universidad e incentivar nuestro consumo. En definitiva, crear las palancas necesarias para que León repunte y recupere población, empleo y posibilidades. A través del Mecanismo Conectar Europa se destinarán más de 12.000 millones de euros a desarrollo logístico e infraestructuras del transporte, conseguir parte de estos fondos garantizaría la implantación y desarrollo del que, no me canso de repetir, a día de hoy es el proyecto más serio, factible y viable para el desarrollo económico y social de León, permitiendo crear empleo y fijar población. Renunciar a esta posibilidad, con excusas de plazos o esperas imposibles, no es solo una negligencia es casi un delito, un delito para el futuro de León.

Pero la unanimidad en la reivindicación y, sobre todo la movilización social, pueden hacer reconsiderar las decisiones previamente adoptadas. Pueden hacer cumplir con los deseos y derechos de todos los leoneses, a la vez que cumplir con la estrategia de la propia UE. Y puede que entre todos consigamos volver el calendario a ese julio de 2010 con el que comenzaba mi intervención.

León y los leoneses necesitamos sentirnos locomotoras y no vagones de segunda o tercera como pretenden y parecen estar consiguiendo algunos. Lo necesitamos para recuperar nuestro orgullo, nuestro futuro y el de nuestros hijos. Esto es posible. Solo tenemos que mostrar unidad y no dejarnos engañar para que nadie nos hurte una vez más nuestro futuro.

No permitamos que unos pocos decidan y reincidan en errores del pasado, incrementando la larga lista de oportunidades perdidas.

León y los leoneses no podemos permitirnos perder un año más, ni siquiera un día más, sobre aquello que representa nuestra oportunidad más notable de futuro. Durante los últimos cuatro años la ciudad de León pierde de media cada año más de 1.050 habitantes, y durante estos tres años se van de nuestra ciudad, cada día, tres jóvenes por falta de oportunidades y futuro. León y los leoneses no podemos esperar.

Estratégicamente, socialmente y laboralmente, León necesita conectarse con Europa. No dejemos, por nosotros y por los que vendrán, volver a dejar pasar otra oportunidad.

León no puede esperar más