martes 17.09.2019
NUBES Y CLAROS

Líderes en talento

León tiene mucho que decir en el control del ciberespacio, como desde hace tiempo venimos pregonando y como se demuestra cada día. La provincia va atesorando talento a raudales de la mano de las instituciones y políticas dedicadas a la ciberseguridad; pero también es líder en precoces talentos ciberdelincuentes, como conocimos ayer mismo. Ahí está la prenda, 23 añitos y toda una red on y off line (las amenazas y golpizas a las mulas no eran precisamente digitales) de saqueo de incautos. Un entramado virtual de borrado de huellas digitales y una banda de chorizos al uso, con millonarios réditos, es lo que había montado Lupin, delincuente a la fuga finalmente cazado que pone de máxima actualidad el talento leonés para manejarse en la cosa ciber. Aunque sea en el lado oscuro.

Empeñados como estamos en retener a toda costa el talento que el sistema educativo genera, hay que comenzar a matizar que a quienes brillan en la darknet les damos permiso y pasaporte para largarse, mejor si desaparecen a la sombra de un penal físico. Lo que no puede hacernos mirar para otro lado. El talento del mal ha llegado para quedarse y medrar en el fértil terreno que las nuevas tecnologías y la ignorancia generalizada le abonan. Y que con el incipiente 5G y el internet de las Cosas no hará sino abrir puertas en las casas de todos y cada uno de nosotros para que los tentáculos que no vemos, que ni queremos sospechar, se apropien de lo que es nuestro.

Lo tienen fácil, porque lo que más aprecian es lo que la mayoría de nosotros no tenemos como importante. Se llevarán dinero, mucho dinero, como el detenido joven talento del cibercrimen, o quizá más bien chusco ladrón que utiliza las descuidadas ansias de ganga de los compulsivos compradores on line en lo que quieren convertirnos a todos. Pero su objetivo principal no es nuestro televisor y nuestras joyas. Quieren nuestros datos, y se los ponemos en bandeja. Porque no sabemos que son valiosos para que ellos hagan dinero. Porque no acabamos de ser conscientes de que entregárselos nos coloca en sus manos de ambición sin fin.

Una de cada tres personas ha sufrido un ciberdelito, pero la mayoría ni siquiera lo sospechamos. La batidora que acaba de comprar tiene un micrófono. Su nuevo frigorífico una cámara. Lo saben todo de nosotros, y no se lo impedimos. Lo de Orwell es un cuento de princesas comparado con lo que ya está aquí. Vivamos felices. Y sonriamos. Están mirándonos...

Líderes en talento
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