domingo 15.09.2019

Los buenos y los paganos malos

o hay verano sanchista sin un barco ONG. Es marca de la casa, como lo era el posado de Ana García Obregón para las revistas del corazón cuando la política ¡que años aquellos! veraneaba y nos dejaba veranear. Con Sánchez el «posado» gubernamental es más impredecible y no se sabe bien por donde va a salir si de Purísima y Acogedora Santa María de la Concepción, que es lo que hicieron cuando aquel ‘spot’ publicitario que montó Redondo, con el ‘Aquarius’ y «san» Pedro recién tomadas las llaves del paraíso monclovita en papel de acogedor mundial de todo desvalido que pululara por océanos y mares, o con barbas y san Antón, que ya no se sabe si va a echar la bendición o no. Que es lo que ha pasado este año con el ‘Open Arms’, que aunque se llame así es un barco español, de una ONG española, muy requetebién subvencionada por el Gobierno español y muy querida de grandes progres de mucho postín firmantes habituales de manifiestos «a favor» que encabezan siempre los Bardem.


Este verano el ‘spot’ con el «barco solidario ONG» ha salido bastante desairado. Vale, es doctrina mundial que el italiano Salvini es el malo mundial de la película, para todos excepto para la mayoría de los italianos según parece, pero ¿quién hace el papel de «bueno»? Todos quieren aparecer como tal pero como actores de reparto, un poco por detrás del protagonista principal, un algo así entre «tú primero que ya vamos los demás» o aquello más nuestro de «si hay que ir se va pero ...»


Y a Sánchez lo que le ha pasado es que como clamoreo que el bueno, y el guapo además, era él, pues se le han venido para aquí aunque estaban bastante para allá. Y ya saben la que se ha enredado. Pero amén del esperpento montado, algo sí ha ido quedando en la retina de la gente de a pie. ¿Y estos de estas ONGs qué hacen y quiénes son? Esa pregunta empieza a abrirse paso en la cabeza de muchos y a crear interrogantes sobre los que antes eran los «buenos» y no había más que hablar, no se permitía siquiera la sombra de la duda. Pues ahora ya afloran algunas. ¿De donde salen los fondos que manejan y que no parece precisamente escasos?


Porque se dicen y se proclaman Organizaciones NO Gubernamentales. ¿Pero sean estos o la pléyade de miles de sectores ecologistas, animalistas, feministas que los hay por todas partes y con inmensa profusión de siglas, el dinero proviene de sus afiliados, de sus simpatizantes ¿o no? Y resulta que ese no sí que es no. Que la parte esencial de los recursos no sale de «ellos» sino de todos «nosotros». ¿Podríamos saber los españoles cuántas ONG existen y cobran subvenciones? ¿Cuántas, cuánto, de quién y para qué? ¿O es que está prohibido hacer esas pertinentes preguntas por ser ellos los «buenos samaritanos y nosotros los «malos paganos»? Una respuesta tengo. Paganos sí.

Los buenos y los paganos malos
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