viernes 24.01.2020

TRIBUNA | Mentiras infames

Decir que León formó parte de la Corona de Castilla es una hipocresía. A ver quién es el guapo que le dice a los asturianos y a los gallegos que son castellanos. Los que así opinan jamás aportan dato alguno que confirme lo que afirman

El día 25 de noviembre, uno de los periodistas más famosos y, supuestamente, más cultos de España dijo por la radio una mentira infame: que el Alcalde de León había pedido que León fuera declarada nación y que quería independizarse de Castilla. Luego añadió otra mentira aún más infame: “León fue siempre parte de la Corona de Castilla”. Dos días después, él y otros periodistas repitieron las mismas palabras. Lo que dijo el alcalde de León y publicado en varios medios de comunicación fue lo siguiente: “León cuenta con todo el derecho del mundo para tener una comunidad autónoma propia al ser un reino histórico de este país”. Algunos historiadores dan a entender que las palabras España y Castilla son sinónimas, significan lo mismo. Algunos lo han llegado a decir como el filósofo vallisoletano Julián Marías, que dijo: “Castilla se hizo España”.

Decir que León formó parte de la Corona de Castilla es una hipocresía, pues dan a entender que el Reino de León se componía de las provincias de León, Zamora y Salamanca. A ver quién es el guapo que le dice a los asturianos y a los gallegos que son castellanos. Los que así opinan jamás aportan dato alguno que confirme lo que afirman.

Existen una serie de datos que nadie discute su veracidad y que confirman que esas afirmaciones ni son verdad, ni pueden serlo. La Reconquista empezó en Asturias a principios del siglo VIII. Los Reyes de Oviedo reconquistaron Santander, las Vascongadas, gran parte de León, Castilla y el norte de Portugal, dejando la frontera en la desembocadura del río Duero en la ciudad portuguesa de Oporto. Desde el reinado de Alfonso II, los reyes, además de ser Reyes de Oviedo, firmaban los documentos como Rex totius Hispaniae. Poco antes de morir el último rey de Oviedo, Alfonso III el Magno, abdicó de la Corona de Oviedo en favor de su hijo, García I el año 910. García I trasladó la Corte de Oviedo a León y, desde entonces el Reino de Oviedo pasó a llamarse Reino de León.

El Reino de León comprendía el siguiente territorio: Asturias, Galicia, norte de Portugal, las Vascongadas y gran parte de Castilla. Fernando I, antes de morir el año 1065, dividió el Reino de León en tres reinos independientes entre si: León, Castilla y Galicia. La independencia de Galicia y Castilla duró siete años, integrándose nuevamente en el Reino de León. El año 1085 el rey Alfonso VI reconquistó el Reino de Toledo y lo incorporó al Reino de León. Alfonso VI firmaba los documentos como Rey de León, a partir del año 1085 los firmaba como Rey de León y de Toledo y los más importantes los firmaba como Rex totius Hispaniae o como Imperator totius Hispaniae, nunca como Rey de Castilla. En el año 1126 es ungido como Rey de León Alfonso VII. Alfonso VII cometió el grave error de dividir el Reino de León en cuatro Reinos independientes entre sí: León, Castilla, Toledo y Portugal. Castilla nunca más se volvió a integrar en el Reino de León; el Reino de Toledo fue entregado a Castilla y entregó a Castilla las tierras llamadas Campos Góticos Leoneses, las actuales provincias de Palencia y Valladolid.

El año 1188 fue ungido Rey de León Alfonso VIII, que los historiadores llaman Alfonso IX. Alfonso VIII fue uno de los Reyes más importantes de toda la Reconquista. El mismo año de su coronación convocó el primer Parlamento Democrático en la Historia de la Humanidad, que la Unesco ha reconocido como Memoria del Mundo. Según la documentación existente, en ese Parlamento estaban presentes solamente miembros del Reino de León: Asturias, Galicia y León. No había ni un solo miembro de Castilla. El año 1218 Alfonso VIII fundó la primera Universidad de España, la de Salamanca. El año 1230 Alfonso VIII reconquistó el Reino de Badajoz, la actual Extremadura, que incorpora al Reino de León. El año 1230 muere Alfonso VIII.

El año 1217 muere el Rey de Castilla, Enrique I, y le sucede en el Trono su madre Doña Berenguela y en el mismo momento de su coronación, abdica del Trono de Castilla en favor de su hijo Fernando I. Desde el inicio de su coronación como Rey de Castilla, intentó reconquistar territorio en poder de los musulmanes sin poder avanzar un solo metro cuadrado.

Al morir Alfonso VIII de León el año 1230, es ungido Rey de León su hijo Fernando, ya Rey de Castilla y, desde entonces, es conocido como Fernando III el Santo. El Rey Santo consiguió lo que ningún otro rey había conseguido: unificar los ejércitos de León y de Castilla. Con las fuerzas de ambos ejércitos, Fernando III reconquistó los Reinos de Murcia, Jaén, Córdoba y Sevilla. Fernando III intentó algo más: unificar los Reinos de León y de Castilla. Para ello, elaboró nuevas leyes, pero los castellanos las rechazaron. En el año 1252 muere el Rey Santo y le sucede en los diversos reinos su hijo Alfonso, conocido como el Rey Sabio. El Rey Sabio intentó nuevamente la fusión de los Reinos con la creación de dos códigos: el Fuero Real y el Espéculo, pero los castellanos tampoco los aceptaron.

Durante siglos las Cortes de León y las de Castilla se convocaban por separado en lugares distintos y con escribanos y notarios diferentes. El año 1301, reinando Fernando IV, son convocadas Cortes de Castilla en Burgos. Los procuradores piden que en adelante sean convocadas juntas las Cortes de León y las de Castilla. La votación fue negativa porque, según cuentan los cronistas, Castilla no quería ver ni en pintura a León.

Las Cortes más conocidas fueron las convocadas por el Rey Alfonso XI el año 1348 en Alcalá de Henares por ser la primera vez que se reunieron conjuntamente las Cortes de León y las de Castilla. Estas Cortes son conocidas como el Ordenamiento de Alcalá. En estas Cortes fue establecido un código jurídico llamado Las Siete Partidas. En estas Cortes estaban incluidos los cuatro Reinos: 1º León que se componía de Galicia, Asturias, León y Extremadura. 2º Castilla que se componía de Castilla, las Vascongadas y la actual provincia de Guadalajara. 3º Toledo que se componía de la actual provincia de Toledo y la Meseta de la Mancha y 4º Andalucía que se componía de las actuales provincias de Jaén, Córdoba, Sevilla y Murcia.

Las mentiras sobre la Historia Medieval de España tienen su origen en una Historia escrita por D. Rodrigo Jiménez de Rada, titulada De Rebus Hispaniae. Esta Historia comienza en la prehistoria hasta el siglo XIII. En esta Historia no existe el Reino de León, todo es Castilla. El rey Alfonso X el Sabio escribió una Estoria de Espanna. Esta historia es una copia de la obra De Rebus Hispaniae. Los cronistas de la época dicen que esa obra no era una historia sino un libro de entretenimiento. La mayoría de los historiadores han copiado ambas historias para escribir las suyas No han faltado ilustres historiadores y entre los más prestigiosos están los padres agustinos Henrique Flórez, nacido en Villadiego, Burgos y Manuel Risco, nacido en Haro, Logroño. Ambos escribieron la monumental obra España Sagrada. Manuel Risco escribió también una Historia de León. En las obras de estos dos ilustres historiadores aparecen grandes verdades del Reino de León, que nadie se ha atrevido a criticar. En el siglo pasado apareció otro historiador castellano de Segovia llamado Anselmo Carretero Jiménez, autor de El Antiguo Reino de León en el que cuenta “España no fue castellanizada sino leonesizada”. Se refería a que “todos los reinos reconquistados se regían por las leyes leonesas del Fuero Juzgo mientras en Castilla “no había leyes escritas, se regían por costumbres ancestrales”. Todos estos datos demuestran de una manera irrefutable que el Reino de León, desde su nacimiento en el año 910 hasta la desaparición de los reinos medievales, nunca se integró en la Corona de Castilla. Esto demuestra que a los políticos no les interesa la verdad sino el interés político.

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