martes 17.09.2019
PENSAMIENTO CIRCULAR

¿Nos importa lo que respiramos?

P arece que en este país no nos tomamos en serio el tema de la contaminación atmosférica. A lo mejor no nos preocupa qué respiramos, o quizás pensamos que aquí en León, rodeados de montañas y parajes de importante valor natural, no nos llegan esas pequeñas partículas que provocan miles de muertes al año en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que la contaminación ambiental del aire, tanto en las ciudades como en las zonas rurales, fue causa de 4,2 millones de muertes en todo el mundo por año —30.000 sólo en España—, y es la causa de una gran parte de los accidentes cerebrovasculares, cánceres de pulmón y neumopatías crónicas y agudas, entre ellas el asma, cada vez más presente sobre todo en la población infantil. Los pocos datos sobre calidad del aire que conocemos en León vienen de la mano de Ecologistas en Acción que cada año publica un minucioso informe sobre este tema, que entre otras cosas indica que la caída de la quema de carbón en las centrales térmicas durante 2018 no ha evitado que se haya vuelto a superar la recomendación diaria de la OMS para el SO2 en León, El Bierzo y noroeste de Castilla y León, es decir, que la transición energética en la provincia aún no se mide en la disminución de sus efectos contaminantes, y ante esto, ¿que hacen las administraciones públicas? Pues nada, ni una sola medida que ayude a paliar la preocupante contaminación que sufrimos los leoneses, por los elevados valores de ozono troposférico que padecemos. Ni el Ayuntamiento ni la Junta de Castilla y León han elaborado ningún plan de mejora de la calidad del aire, como el que tan valiente e inteligentemente llevó a cabo la ex alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, hace cuatro meses en el centro de la capital de España, donde la concentración de dióxido de nitrógeno (NO2) llegó a caer un 42%, el nivel más bajo desde 2011. Por eso me parece una vergüenza que llegue el alcalde del PP, José Luis Martínez-Almeida, y se cargue de un plumazo y con las máxima chulería lo que debería ser un derecho constitucional, y lo que ansiamos en otras ciudades que no hemos tenido la suerte de tener a una Carmena como alcaldesa, respirar aire puro.

¿Nos importa lo que respiramos?
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