martes 21.01.2020

TRIBUNA | ¿Quién juzga los delitos de odio?

Con los progres hemos logrado llegar al 1984 que Orwell nos describió hace ya muchos años, y nos dio las señales para reconocerlo: «La discriminación es igualdad. La libertad es ofensiva. La ignorancia es fortaleza».

 

Actualmente se cumplen plenamente las tres condiciones por orden del progresismo que nos ha traído hasta el 1984 orwelliano. Nos telealimentan con telediarios teledirigidos, signo inequívoco de la órbita progre que desde los colectivos que imponen, mandan y deciden se legisla, se informa por los engañadores medios que manejan e imponen al pueblo —ese pueblo que les sigue, ese cuya ignorancia es fortaleza, esas masas rebaño que siguen fielmente lo progre por el tonto hecho de ser progre—. Tenemos, pues, doctrina progre clara, definida y abundantemente publicitada para que ningún ignorante pueda esquivar la libertad ofensiva ni evitar la igualdad discriminativa.

 

Reproducimos una parte de su catálogo de progreso:

 

Odiamos y señalamos como apestado al que no es políticamente correcto para buscar el voto de auténticos apestados y parásitos sociales.

 

Odio al liberalismo para abrazar el progresismo sin alma ni horizonte.

 

Odiar todo lo propio para abrazar emocionados todo lo foráneo, lo abstruso y lo ridículo (desde aquí para serà &).

 

Odiar a los españoles & (para) inmigracionar el país./ El espíritu & animalizarse más y más./ Las fronteras & que circulen las masas foráneas./ Todas las formas culturales, religiosas, políticas y humanitarias nuestras & aceptar las consignas y mandatos de la ONU que destruyen nuestra civilización.

 

La libertad y todo lo liberal & socializar en rebaño sometido./ A la familia & perder el norte, el sur, el este y el oeste de nuestras vidas./ La ética & idiotizar a las masas con ilusionismo progre./ Las propias raíces socio-culturales y humanas & integrar el invasor cosmopolitismo de Soros y la ONU./ La propia patria & abrirla al nomadismo intruso./ La muerte natural & eutanasiar al viejo odiado y a todo inútil indefenso.

 

Al varón humano & para emocionarse con el perro./ A los humanos & sublimar a los animales./ A uno mismo en su ser sexuado & complacer a todo crapuloso./ La experiencia personal & diluirse en el pantallismo virtual e irreal./ Al noble ciudadano con criterio & arraigar lo políticamente correcto./ La historia & construir la memoria histórica./ La democracia & imponer el sometimiento a la ideología de género./ Al pueblo & engatusar con el progresismo populista./ Al ciudadano responsable & subyugarle a base de insultos./ Al igual & entronizar al diferente./ La dignidad de cada individuo & someterse a la indigna benevolencia universal que le anula o le elimina antes de nacer.

 

El catálogo progre es mucho más amplio, pero no nos cansemos de entrada. Se sigue avanzando en implantar el ultra-progresismo, una forma de nazismo conceptual que separa radicalmente a los «unos» de los «otros».

 

Algunos ejemplos de aplicación del catálogo, bien conocidos por todos:

 

El odio a los varones por el sector feminiprogre y sus políticos obtusos.

 

El odio de colectivos a todo el que no se somete a sus leyes mordaza.

 

Ese colectivo de catalanes liderados por Torra que odia a todo español por ser inferior.

 

Todo lo democrático, la libre expresión, el criterio razonable y pensamiento lógico son odiados por sectores pro-filo-comunistas, y por muchas universidades que favorecen el escrache al pensamiento libre.

 

El odio a la historia, a muchos que la hicieron y a quienes la siguen en su totalidad. Odio que fomenta la memoria histórica progre.

 

Leyes de muy variada factura progre que fomentan el círculo del odio para que la sociedad sea irreconciliable

 

Leyes que contemplan con gran delectación la más odiosa de todas las formas perversivas, la que pervierte a la infancia.

 

Y se anuncian más y se proponen muchas más, tanto propuestas legislativas (PL) como no legislativas (PNLs). Se preparan, se difunden para que la caterva de ignorantes se las traguen, se parlamentan para que 1984 sea lo más pleno y real posible, tal como lo describió Orwell.

 

La libertad no tiene edad. Tenemos que luchar por ella cada día, es una urgencia absoluta de la nación España.

 

Contra el odio progre, respeto. Se respeta a sí mismo quien respeta a los demás, a las personas, los animales y las cosas. Y también es cierto todo lo contrario. Pero esto no lo entiende el progresismo instalado aquí.

TRIBUNA | ¿Quién juzga los delitos de odio?
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