martes 24.09.2019

Senda de perdición

A perro flaco todo son pulgas. El PSOE no remonta en las encuestas. Aunque no en escaños (la Ley D’Hont es misericordiosa), Unidos Podemos le adelanta en número de votos. Una comunidad donde los pierde a chorros es Cataluña, antaño cuerno de la abundancia, ogaño una ruina por obra de la ambigüedad del PSC.

La dirección de los socialistas catalanes no pierde oportunidad de perder la oportunidad de declararse con rotundidad un partido constitucionalista. Siempre se mueve en el alambre de la ambigüedad. El pasado fin de semana Miquel Iceta (secretario general) participó en una manifestación convocada por diversas organizaciones separatistas para protestar contra el Tribunal Constitucional —había anulado sendas leyes aprobadas fuera de sus competencias por el Parlament de Cataluña—.

Frente al desafío separatista, el PSC juega a la equidistancia. Y así les va en las urnas. En menos de diez años han pasado de ser la primera fuerza política de Cataluña a ocupar la quinta plaza... Ha dejado de ser el principal referente de la izquierda. Ese lugar lo ocupan ahora las nuevas formaciones radicales surgidas alrededor del movimiento de los indignados.

Tal como pintan las cosas si no quiere que su partido acabe en la irrelevancia —arrastrando, de paso, al PSOE en el plano nacional— Iceta va a tener que hacer algo más que bailar en los mítines para conseguir un minuto de gloria en los telediarios. Durante años, Andalucía y Cataluña —junto a Madrid— fueron graneros de votos del PSOE.

La tendencia se quebró en razón de la penosa herencia dejada por Rodríguez Zapatero. Pérez Rubalcaba pese a sus muchos años de «mili» no pudo recobrar el apoyo de los millones de votantes que les habían sido fieles en los días de gloria de Felipe González. Pedro Sánchez heredó un partido desazonado, descentrado y muy crítico con todo. Incluidos los suyos.

Es una incógnita saber qué van a hacer en el caso de que Unidos Podemos consiga superarles en votos. El rescatado Josep Borrell (propuesto por Sánchez como «ministro» de Asuntos Exteriores en su Gabinete en la sombra), ha dado una pista al decir que en función del resultado podrían gobernar con Unidos Podemos. Jordi Sevilla, otro de los «ministros» en la sombra, proclama lo contrario.

A Sánchez se le acumulan los problemas y se le achica el espacio de maniobra. O el PSOE da la campanada (que no parece) y remonta el resultado del 20D o adiós al Sánchez tonante de los mítines. O «César o nada» era el lema de César Borgia.

En ese registro se la juega Sánchez y con él un PSOE que cada día se adentra más en lo que cualquier observador no sectario señalaría como una senda de perdición.

Senda de perdición
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