martes 17.09.2019
LEÓN EN VERSO

Siempre adelante, gloria atlética del Sil

El Sil sale a flote en un paraje idílico, de esa Babia agreste y remota que cala más adentro cuando más horizonte permite divisar. Allí, donde nace, imparte una clase de historia y aclara, a primera vista, el empeño que pusieron los romanos por someter esta tierra frente a la resistencia de los lugareños por no ceder, por no dar un paso atrás por muchas jabardas que recibieran de las gladius legionarias. Un río es un curso de oportunidades para todo el territorio que atraviesa; en Ponferrada, alienta una ciudad condenada a inventarse tantas veces como las que se ha resistido a morir frente a las plagas que manda el señor, ahora en forma de transición energética. Un río es un accidente geográfico; el Sil, una metáfora para encauzar las emociones que se desparraman cada año en el calendario blanquiazul. El Sil es a la Deportiva lo que el Ruhr al Borussia, en Dortmund, o al azul cobalto del Schalke 04. No hay mayor patrimonio para un club que poder libar de un flujo por el que discurre la memoria y el orgullo de la afición a lo largo de generaciones; el reflejo de la esencia. Luego, están los cánticos; hay equipos de fútbol que se expresan con himnos deslumbrantes, compuestos para la inmortalidad, a los que entre el acopio de honor sólo le falta una copa de Europa. El de la Deportiva lleva, además, adosada al alma una marcha triunfal, simétrica a las que acompañaban a los césares cuando echaron mano de los laureles en la campaña de las Galias y del oro de las Médulas. Luchad blanquiazules por honrar nuestra región, entre acordes cercanos y entrañables del fole, es una encomienda, una misión de la que no se puede dimitir cuando se enfunda la rayada azul y blanca. La Deportiva nunca se va porque jamás deja de dar motivos para volver. La misma Deportiva que batalló en el barro de tercera, la Deportiva que nos sabíamos de memoria en el recreo, la de Eduardo, Blanquito, Tirone, Nistal, O’Donell; la Deportiva de Fuentesnuevas que devuelve al Toralín al escenario del fútbol con visibilidad; el fútbol que es sentimiento. Como el Sil, cuando navega entre cañones desde que fluye en Babia hasta que se abandona en el lomo del Miño, al que hace grande, a cambio de que lleve hasta el Atlántico la gloria blanquiazul.

Siempre adelante, gloria atlética del Sil
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