sábado 24.08.2019
HOJAS DE CHOPO

¿Transición justa?

El cinismo no tiene límites. Durante tiempo se ensañaron echándose las culpas unos a otros. Ahora se lamentan de que hayan muerto definitivamente minería y térmicas, a pesar de que en otros países continúe la agonía. Habituados a las guerras estériles, inician una nueva, entroncada en el mismo problema, ese que llaman plan de las cuencas de cara a una transición justa. Compleja y delicada situación la del Plan de dinamización económica de los municipios mineros, donde aún no parece haber avance en las alternativas. Más difícil, sin duda, porque las actitudes de unos y otros más parecen tener que ver con la acritud que con las soluciones. Como siempre.

Piensa uno que la restauración habría de ser uno de los primeros pasos ante tanta desnaturalización y deterioro del paisaje, escuchando, por supuesto, a los cada día menos habitantes del territorio y a los que no se tiene en cuenta, preocupados como están de diseñar filigranas y ataques de despacho. Porque ¿dónde estaban cuando ocurría todo esto? ¿Dónde las Administraciones responsables cuando se derribaron pozos e instalaciones que, según un informe elaborado por técnicos, podrían convertirse en un interesante parque temático con proyección futura? ¿Dónde están en la vigilancia del Pozo Ibarra, de Ciñera, declarado BIC y que a este paso desaparecerá por la rapiña y la indiferencia, hoy en la Lista Roja de Hispania Nostra? ¿Dónde…? Preocupante es, sin salir de esta zona minera de la Montaña Central, saber por qué tantos Fondos Miner se quedaron en papel mojado. O a dónde fue a parar el proyecto museístico que UGT tenía previsto –no sé con qué fondos- para la Casa España, de Santa Lucía, edificio sumido en el abandono y la desidia, después de tantos esfuerzos también llevados a cabo por los habitantes de entonces.

La situación es delicada. Después de los muchísimos millones que quedan sepultados bajo estas tierras solo en referencias materiales técnicas, dada la especial situación de Sociedad concursal, no serían descabelladas algunas reuniones a dos bandas para hacer revertir, de alguna manera, los terrenos que el pueblo cedió para la actividad minera hasta que esta cesara. Ha llegado el momento, por ejemplo, para la cesión quizá de algún edificio para musealizar lo que aún quede. Y, sobre todo, preparar un proyecto racional, complementario y equilibrado con proyección de futuro. Hay muchas alternativas, creo. Porque ¿de qué transición justa estamos hablando?

¿Transición justa?
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