miércoles 29.01.2020
CORNADA DE LOBO

Virgen culpable

L as tardes de los sábados se hicieron para el cine, los guajes, el fútbol y una vuelta con la parienta. No está bien malgastarla en sacar un president de la Generalitat por las hojas como quien va al Priorat del Rabanero a por milagro, a por manteca y a ver al duque.

Ayer compareció Artur Mas a las seis para proclamar su muerte entre bonitas palabras esculpiéndose un epitafio de autoelogios y dando entrada a un tipo que llega con algún prólogo inquietante, Carles Puigdemont, el alcalde más independentista de todos los alcaldes independentistas que caben en el independentismo más independentista de la Cataluña independiente (así es allí desde hace unos años, cada tres palabras una es independencia)... ¿quién?, ¿Puigdemont?, un desatado el tío», me dice mi amigo Pau Arribas al que llamo para que me oriente... alguna vez llamó invasores a los españoles, lo que significa que un día serán expulsados o les dará papeles de emigrante para barrer las calles de sus urbanizaciones... eso sí, pagándoles el tres por ciento... de su jornal.

Y aunque la pregunta que hoy se hacen todos es si el nuevo president se atreverá a rematar la «desconexión» con España (que lo llaman procés, pero son ganas locas de independencia por las bravas), la respuesta es que sí, añade mi amigo, sin la más mínima duda... la inflamación es reventona y la sensación de estar haciendo historia ha convertido a Cataluña en un programa de la tele en el que todos riñen por salir pasado mañana al balcón de la Generalitat grabando su nombre en oro tras el de Macià y Companys (que se grabaron en gris perla) confirmando la debacle y gritando «visca la República de Catalunya».

Pau sólo desea saber dos cosas: cuántos puntos del acuerdo jamás sabremos... y qué papel ha tenido en esta precipitada solución a última hora la Virgen de Montserrat a la que muchos colectivos independentistas han hecho rogativas desesperadas y fervorosas esta última semana a fin de que llegara el acuerdo y evitar nuevas elecciones que se perderían... o sea, la Virgen es culpable, dice Pau, sólo del Cielo podía llegar una solución a este embrollo.

Virgen culpable