jueves. 09.02.2023

El 2018 se caracterizó por ser el año con menos incendios forestales de los últimos 35 años. Además, los balances realizados por la Junta de Castilla y León confirmaron el fuego fue más peligroso durante los meses de invierno y primavera que en la temporada de alto riesgo, que comprende desde junio hasta septiembre. De hecho, según datos de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente, de enero a mayo de 2018 el fuego arrasó en la provincia 1.881 hectáreas en 83 incendios forestales, —sólo uno de ellos, el del Curueño calcinó el 12 de mayo 638 hectáreas—, mientras que de junio a septiembre se produjeron en León 204 siniestros que dejaron tras de sí 1.388 hectáreas calcinadas.

Estas cifras vienen a confirmar que la lacra del fuego no entiende de estaciones y que no hay que levantar la mano para perseguir a los que intencionadamente prenden los montes, ya que detrás casi el 70 por ciento de los incendios investigados está la acción del hombre.

En 2018 ardieron más hectáreas en invierno que en verano
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