lunes. 05.12.2022
ENTREVISTA

Matías Llorente: "Si me siento orgulloso de algo es de que siempre renuncié a salir de León"

El histórico sindicalista deja su cargo en la Secretaría General de Ugal-UPA después de casi 45 años al frente de la organización

Matías Llorente se despide este jueves de su faceta sindicalista, la que durante casi 45 años le ha empujado a defender desde Ugal-UPA los intereses del campo leonés. Cede el testigo a una mujer, Sinia Castro. El histórico político leonés seguirá al frente de la vicepresidencia de la Diputación, de la Alcaldía de Cabreros del Río, y de la Comunidad de Regantes de la Margen Izquierda del Porma, donde tiene aún cosas pendientes por resolver. Es el momento de hacer balance.

— Han sido casi 45 años al frente del sindicato, ¿qué ha cambiado para mejor y qué para peor en el campo leonés?

— Para mejor, la evolución que hemos tenido en todo el tema de la modernización, de las nuevas tecnologías y la mejora de las semillas. También ha cambiado el modelo de explotación, que ya no son como las de antes. Ahora son mucho más rentables y más viables y permiten vivir a los agricultores y ganaderos por lo menos dignamente. Para peor, podría decir sinceramente que veo que a medida que va cambiando el poder económico de las personas cada vez hay más egoísmo, más individualismo, y eso es lo que yo creo que es lo peor que le puede pasar al campo como tal. Antes todo era más solidario, siempre nos ayudábamos los unos a los otros. Ahora veo que el que tiene, tiene, y el que no se lo tiene que buscar.

— ¿Y el agricultor? ¿Sigue siendo el mismo hombre o mujer de campo o ahora es más un empresario que mira más las fluctuaciones del mercado que el cielo a ver si llueve?

— El agricultor y el ganadero siguen siendo hombres de campo integrados completamente, es decir, lo que realmente funcionan son los que están inmersos en la explotación. Lo que sí  ha cambiado es que la gente es cada vez es más empresaria, cada vez miran más a la economía, y cada vez tienen una mayor preparación, por todos lis temas fiscales y de las ayudas que ahora mismo, y cada vez, están más presentes. Cada vez es más necesaria una formación adecuada y una información, si no estás totalmente perdido en el sector.

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Matías Llorente. RAMIRO

— ¿Se considera un buen defensor de los intereses de los agricultores leoneses?

— Yo ahora mismo si me siento orgulloso de algo es de que siempre he renunciado a salir de León, siempre he estado aquí, y he tenido posibilidades en estos 45 años de marcharme a Castilla y León, a Madrid o incluso a Europa, pero siempre he tenido muy claro, que mi tierra era mi tierra, mi gente era mi gente, y por eso siempre he defendido los intereses de los agricultores y ganaderos de esta provincia por encima del resto de las provincias a nivel nacional.

— ¿Cree que los intereses de los agricultores estarían mejor defendidos si hubiera más unión entre los sindicatos agrarios?

— La unidad sindical es imprescindible. A medida que va avanzando el tiempo van cambiando las cosas, ya no es igual que antes. Siempre he defendido que en la provincia de León tendría que haber como mucho dos organizaciones agrarias, igual que hay en la mayoría de los lugares de Europa. En estos momentos yo creo que a mayor unidad mayor defensa de los intereses, pero también tengo que decir que cada vez hay también más coaliciones, más ayudas entre unos y otros y sobre todo en situaciones importantes, siempre ha habido una unidad de acción para salvar el tema, Lo único que veo es que habría que hablar claramente con las otras tres organizaciones y que al final Coag, UCCL y Ugal-UPA tendrían que estar en un mismo sitio.

—¿Es buena combinación asumir un cargo político y un liderazgo sindical?

—Es difícil, es bastante difícil. Yo lo he conseguido, con muchísimos problemas, pero lo que quiero transmitir en el congreso es que haya una separación total entre los temas políticos y los temas sindicales. Creo que hay cada vez más necesidad de diferenciar claramente lo que es la política de lo que es el sindicalismo. La nueva ejecutiva que va a entrar va a trabajar en esa línea y se va a olvidar de las coaliciones de los convenios con el resto de partidos políticos. Va a ser un sindicato totalmente independiente para la defensa de los intereses de los agricultores y ganaderos en un mundo en el que realmente va a ser cada vez más complicado sacar adelante acuerdos y llegar a tener una responsabilidad que nos permita defender unos intereses por encina de la política.

—Le va a sustituir una mujer y creo que será la primera mujer al frente de un sindicato en España. ¿Ya era hora, no?

—Si, la verdad es que yo este tema me lo planteé seriamente, ya que la mujer está cada vez más incorporada y más integrada en el sector y también como empresarias, entonces porqué no darle esa oportunidad, y más eso, reconocer los derechos que tiene, y sobre todo porque una mujer siempre cambiaría un poco y tiene otra forma de ver el mundo sindical. A mi me parecía una buena oportunidad tener a una mujer al frente de una organización agraria y, sobre todo, para que se vea que hay un cambio en la forma de actuar, en la forma de plantear y en la forma de resolver los problemas.

— Entonces, ¿Cómo ve el papel de la mujer para el futuro del campo?

— Cada vez lo veo más integrador. Cada vez hay más mujeres llevando explotaciones agrícolas y ganaderas, hay un cambio total en la forma de actuar y de resolver y yo, que llevo mucho tiempo en el sindicato observando a la gente, la verdad sea dicha, tengo que decir que cuando una mujer lleva una explotación hay un orden, siempre están los papeles al día, siempre se encuentran. Cuando solo hay hombres terminamos siendo unos manguarras que cuando no perdemos una cosa no encontramos otra. El tema de la mujer rural va a tener una respuesta total, ya que además cada vez están más formadas. Lo importante, y a mí me gustaría que fuera así, es que no haya ninguna diferencia entre hombres y mujeres, y que tengan la misma capacidad para sacar adelante los problemas y resolverles.

— ¿En qué situación deja el sindicato? ¿Está preparado para los grandes retos del campo?

— Le dejo totalmente saneado, no tiene ningún tipo de problema económico, la sede y los vehículos están totalmente amortizados, e incluso hay fondos para que se pueda aguantar algún tiempo. Yo destacaría que lo que hay en el sindicato es un equipo de gente joven y es un equipo que tiene una gran profesionalidad, por lo que yo creo que Ugal-UPA va a tener una continuidad total y absoluta y no va a tener ningún problema. Yo les diría fundamentalmente que sean personas, y cuando hablo de personas, me refiero a que se olviden de todos los enfrentamientos y de todas las confrontaciones y que cuando tengan un problema al que se lo produzca que lo echen fuera, por que yo, después de la experiencia que tuve en su día, sé que lo importante es hacer equipo, y lo que he intentado es tener un equipo de profesionales para poder resolver y poder participar en todas las decisiones que afectan a nuestro sector.

—Hay oportunidades para los jóvenes que se quieren incorporar al campo o tienen que tener «padrino»?

—La verdad es que es así. Ahora mismo, hacerse agricultor o ganadero y partir de cero es casi un sueño. La mayoría de la gente que se está incorporando o es hijo de un agricultor o tiene que ser familiar para poder montar la explotación, ya que el mayor problema que tenemos es que no hay suelo, no hay superficie suficiente para dar cabida a todos, ya que hemos mecanizado tanto, con todas esa tecnología al servicio del campo que para poder salir adelante hace falta mucha superficie o muchas cabezas de ganado. Es necesario que haya un nuevo planteamiento para que haya ayudas y los jóvenes se vayan incorporando y para que otros se vayan jubilando. Además, tenemos mucha superficie que es comunal, que está en manos de juntas vecinales y ayuntamientos, y yo creo que habría que hacer un esfuerzo para que esos terrenos los puedan utilizar la gente joven que se incorpore, porque si no al final morimos de éxito, ya que si no hay gente joven que se incorpore todo lo que estamos haciendo sirve de poco. Sería muy triste que las grandes empresas se hicieran cargo de las explotaciones y termináramos siendo empleados de esas empresas. 

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Matías Llorente. RAMIRO

—Lleva años alertando sobre la guerra del agua. ¿Habrá agua para todos los regadíos que hay y se proyectan en León?

—Ese va a ser el mayor problema que vamos a tener y no muy lejos, sino en los próximos cinco años. Lo que ocurre es que no se ha tenido en cuenta la capacidad de almacenamiento de agua y la utilidad del mismo con la superficie que hemos transformado a regadíos, y eso va a significar que el día que no se llenen los embalses al cien por cien y que cuando se termine de desarrollar en tres años los Payuelos y se pongan en marcha las  35.000 hectáreas, va a ser muy difícil garantizar el agua a todas las explotaciones después de las grandes inversiones que hemos hecho y después del capital que tenemos invertido por parte de los agricultores.

La guerra del agua está a la vuelta de la esquina y sinceramente o hay una planificación de que todos los regadíos que tenemos se vayan modernizando en la mayor brevedad posible o de lo contrario, con la ampliación que estamos teniendo ahora mismo, y  si no se controlan los 72 hectómetros que se van al Carrión, y no se controla todo lo que va a ser Esla-Valderaduey, concretamente los riegos que hay en la parte de abajo, habrá un problema y unas consecuencias muy grandes. Con esto quiero decir que o hay más capacidad para poder embalsar más agua o de lo contrario el problema que va a tener León va a ser muy grave. Además, ¿quién es el que va a tener derecho a regar?, ¿los primeros que trasformaron las zonas de regadíos, los que lo han hecho ahora? Eso está hecho un bendito cristo y no sabemos de quién son los derechos de un lado y los derechos del otro, y las concesiones, la verdad sea dicha, es un tema muy enrevesado que nos puede dar muchos quebraderos de cabeza.

— ¿Seguirá al frente del Sindicato de Regantes de la Margen Izquierda del Porma?

— Yo siempre he tenido muy claro que el agua es la base del desarrollo agrícola, y yo entiendo que la agricultura o es de regadío o no es. La margen izquierda del Porma fue la primera zona en la que se transformaron siete mil hectáreas hace ya 16 años, y ahora tengo pendientes dos cosas. Por un lado sacar adelante las cinco mil hectáreas para las que ahora nos han dado 31 millones del plan de residencia, y cuyo estudio ambiental saldrá en breve para que comiencen las obras. Son cinco mil hectáreas que quiero dejar terminadas ya que favorecen a un montón de agricultores. Por otro lado, yo tengo una espina clavada desde el primer día que empecé todo esto, y es que en el primer sector y en el cinco se ha rechazado la modernización en dos asambleas. Me gustaría, y voy a dar la oportunidad, que en una nueva asamblea que convocaré a primeros de año, a ver si sacamos adelante estas dos zonas, porque lo que no tiene  sentido es que estas zonas que toda la vida han regado, las que están en margen del Porma, queden descolgadas por otros conceptos que no tienen nada que ver con los agricultores, sino con los propietarios de los terrenos que lo que no quieren es invertir ni que haya progreso para el campo. Poe eso todavía me voy a quedar en la comunidad de regantes.

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