viernes. 27.01.2023
QUERIDO hermano: Los ecos festivos ya se oyen lejanos. Los bolsillos han quedado exhaustos, y más de cuatro han sufrido paros cardíacos al notar que la cartera se ha quedado en puro pellejo. Pero aquí está enero con las rebajas para desbaratar, aún más, la economía familiar, correr tras las gangas y encontrarse al borde de un ataque de nervios como las mozas de Almodóvar. Y hablando de ataques, hermano, en una semana me contabilizo dos. Ya te escribí sobre la noticia proporcionada por Nolete de los 40 kilos que la Excma. Diputación regaló a esos tíos de gran altura que se divierten, y cobran bien, metiendo un balón en una que dicen cesta. Las reflexiones que se puedan hacer, los pensamientos que ello pueda provocar a los mendigos culturales de toda la provincia son para no expresados; con rascarte la entrepierna, porque es como si en el mismo centro te hubieran sacudido, vas que arde. Y, además, que visto lo visto las albardas cambian, como los collares de los perros, pero los portadores de la tal son clonados, tienen los mismos vicios. Está comprobado que los pobres, que somos los alejados de los centros decisorios, estamos condenados al ostracismo; y si, por un casual, los repartidores lo tuvieren a bien, a recoger las migajas que se escapan de los manteles de fino hilo que usan aquellos que tienen el estómago tan amplio que nunca están saciados, nunca se dan por satisfechos y, voraces en grado superlativo exigen más y más; los pueblerinos, escoria. Pues querido, resuelta aquella jugada, a mayor abundamiento, creo que para espantar a más de cuatro pedigüeños, lee el gran titular que la colegui Verónica insertó el pasado día 10. Allí quedó sepultado Sansón con todos sus filisteos; se removieron las columnas del templo, éste se vino abajo y las esperanzas de los pobrines se nos quedan enterradas en las ruinas del patrimonio provincial que esa es otra cabra a ordeñar ordenamente. El título, en negrita, dice: El ILC reduce las ayudas culturales para invertir en patrimonio. Y se aclara la cuestión en las primeras líneas: «Alfonso Ordóñez.... quiere dar un giro a la política de este organismo... recortando la larga lista de subvenciones a decenas de asociaciones con el fin de incrementar la partida destinada a la recuperación del patrimonio, especialmente el rural». Pasmado e incrédulo, un tanto turulato y con visajes me he quedado. De una pieza, perdida la palabra y sin reaccionar, porque llevaba unos años con el culo pelado de hacer antesala, y cuando se vislumbraba una puerta entreabierta te la estampan en las narices. Todavía no me lo puedo creer y tengo para mí que habrá un discernimiento, no explicado, para esa criba o limpieza de sangre que nos retorna, más bien sigue, a los tiempos de judíos, moros y gentes de viles oficios que decía la Santa Inquisición. Si se intenta separar el grano de la paja bienvenido sea el bildo que ésta por ligera anida en cualquier esquina, y a todo se le llama cultura, y por ejemplo majar que ha sido uno de los oficios nobles por excelencia en nuestra provincia está ligado a la cultura por ser agricultura, que la palabra lo dice. Y majar, lo que se dice majar, los haya que tienen una habilidad extraordinaria para majar, y ordeñar también. O sease, hermano, que cuando la Junta de Valladolid y sus alfoces quiere arrejuntar a todas las asociaciones del ámbito territorial para que en un par de meses se adapten a la ley que allá por 2002 dictó, en el ámbito provincial viene Ordóñez con la tijera de sastre; hay que tomar medidas, revisar las sisas, cinturas estrechas y falda corta. Nos han jorobado y condenado a las tinieblas; todo por no residir en la capital y no tener un equipo de elite. Mecachis.

A mayor abundamiento
Comentarios