jueves 13/8/20
Sin servicio

Los alcaldes denuncian el abandono con el que Unicaja Banco castiga al medio rural

Consideran «vergonzosa, oportunista e inmoral» una política que hace diana en la población de la tercera edad
Fachada de la oficina de Unicaja Banco en Cistierna. CAMPOS
Fachada de la oficina de Unicaja Banco en Cistierna. CAMPOS

No quieren oir hablar de cuestiones de «rentabilidad adecuada» ni de beneficios. Para los alcaldes de la provincia de León que su pueblo tenga abierta una oficina bancaria es fundamental para atender las necesidades de los vecinos y estos días están notando el zarpazo de lo que puede venir con las restricciones horarias que ha impuesto Unicaja Banco en la mayor parte de sus oficinas. Temen que sea el anticipo del cierre masivo que anunció la entidad financiera el pasado enero, que afectará especialmente al medio rural para fomentar sedes «de mayor tamaño», según planea Unicaja en su plan estratégico hasta 2022.

Claro ejemplo del sentir que se percibe entre los regidores son las palabras de Carmen Mallo, alcaldesa de Murias de Paredes, quien califica la situación de Unicaja como «vergonzosa, oportunista e inmoral». El cierre de la oficina supone «dejar de prestar el servicio a una población cuya media de edad es muy elevada» y que no puede desplazarse a localidades como Villablino o Riello —menos aún ahora, por la normativa que rige el Estado de Alarma—, ya que «no disponen de vehículo y les resulta imprescindible tener dinero en casa para poder adquirir los artículos de primera necesidad». No hay que olvidar que este municipio de la comarca de Omaña, con 400 habitantes y quince núcleos de población, más de la mitad de sus habitantes son mayores de 60 años. Además, su principal fuente de abastecimiento son los vendedores ambulantes autorizados, que continúan sirviendo a la puerta de casa y a los que hay que pagar en efectivo. En su municipio vecino, Riello, Unicaja ya solo abre su oficina un día a la semana. Su alcalde, Manuel Rodríguez, reconoce que los mayores tienen que echar mano de sus familiares para realizar las gestiones.

"Mosqueo importante"

En La Baña la oficina sólo abre los lunes desde que se decretó el estado de alarma

Otro ejemplo claro de esta situación es la que detalla el alcalde de Encinedo, José Manuel Moro. La oficina de Unicaja de La Baña —en plena Cabrera— abre únicamente los lunes desde la declaración del estado de alarma, lo que «ha generado un mosqueo importante entre la población porque es de los pocos bancos de la zona y quieren que esté abierto todos los días», asegura. Una apertura a un sólo día que espera que no se traduzca en un posible cierre porque «vivimos en una zona que se dedica especialmente al sector de la pizarra y, si se cierra, nos veríamos gravemente perjudicados». De la misma forma, pone el foco en la necesidad de la oficina puesto que «aquí vive mucha gente mayor y la mayoría no sabe utilizar las nuevas tecnologías para hacer las gestiones del banco».

Cierre en bucle

Y de la Cabrera a la comarca de Babia, con un escenario similar. El alcalde de San Emiliano, Basilio Barriada, es consciente del perjuicio de un cierre de Unicaja, teniendo en cuenta que «la mayoría de la población es de edad avanzada y no tiene conocimientos para poder hacer sus gestiones bancarias mediante un ordenador o con un cajero automático». En este municipio son muchos los vecinos que necesitan acudir a la oficina para realizar sus gestiones. Con el cierre, deberán desplazarse a Villablino, a media hora de distancia por una carretera complicada de transitar durante prácticamente todo el invierno.

En el límite provincial con Zamora está Castrocontrigo, en la comarca de La Bañeza. Su alcalde, Olivio Campo, afirma que una reducción del horario o un supuesto cierre de Unicaja «sería muy perjudicial para el pueblo porque es la única oficina junto con La Caixa que tenemos y nos quedaríamos sólo con una oficina de servicio al público». De hecho, apunta que «Unicaja es la entidad que más clientes tiene y su cierre sería un paso atrás». 

En Matallana de Valmadrigal, al borde de Tierra de Campos, la oficina sólo abre ya medio día a la semana. A Ceferino Revilla, alcalde de Santa Cristina, municipio al que pertenece el pueblo, no le extrañaría que con la excusa de la crisis sanitaria, Unicaja aproveche la situación para eliminar a oficina y los puestos de trabajo «sin importar si con ello suprime servicios». De hecho, actualmente la atención telefónica se desvía continuamente a Valencia de Don Juan si el servicio no se puede atender en Matallana.

Vuelta a la normalidad

El alcalde de Sabero señala que se debe volver al horario anterior cuando finalice la crisis

Unicaja está presente en varias poblaciones de la Montaña Oriental, entre ellas, Sabero. El alcalde, Francisco García, no comprendería que se pudiera llevar a cabo un cierre de la única oficina de Unicaja, ya que desde hace al menos dos años la entidad atiende solo dos días a la semana, martes y viernes, «una merma en la atención al vecindario muy importante».

Cree que «se puede entender» las restricciones horarias a causa de la crisis sanitaria, pero señala que, una vez se finalice, debe volver al horario anterior, como mínimo. «Los vecinos no entenderían otra disminución en la atención a los clientes y, desde el Ayuntamiento, se realizarán todo tipo de gestiones para que no ocurra», afirma.

Unanimidad en contra

Por su parte, la alcaldesa de La Pola de Gordón, Noemí González, cree que cerrar la oficina de Unicaja, «sería algo terrible para todos los vecinos después de que hace unos meses cerraran la otra oficina bancaria».

Finalmente el alcalde de Pobladura de Pelayo García, José Ángel Tranche, también se posiciona contra el cierre «ya que ello supone una merma de servicios, contribuyendo a la despoblación ya que muchas personas, especialmente mayores, se quedarán sin acceso al dinero en efectivo».

Información elaborada por: Vanessa Araujo, José María Campos, Juan Manuel Castro, Acacio Díaz, Armando Medina, Alejandro Rodríguez, Mar Suárez, M. Carnero y M. Rabanillo.

Los alcaldes denuncian el abandono con el que Unicaja Banco castiga al medio rural