sábado. 13.08.2022

La Junta de Castilla y León tuvo que modificar en septiembre del año pasado las bases reguladoras de las ayudas a los ganaderos para adquirir elementos que les permitieran combatir los ataques del oso, sobre todo en los asentamientos colmeneros, huertos, formaciones de frutales, comederos de pienso y balas de forraje ensilado de explotaciones agrarias, en la mayoría de los casos ubicados muy próximos a los entornos urbanos, lo que provoca que, cada vez más, los osos se acerquen más a los pueblos. En las bases reguladoras se concretan que las ayudas para prevenir estas incursiones de los plantígrados pueden destinarse a la adquisición de pastores eléctricos, ahuyentadores, repelentes automáticos de activación por movimiento o dispositivos de apertura automática como medida de protección.

Por otra parte, en el Decreto 108/1990, de 21 de junio, se contempla, como recordó la Administración autonómica cuando anunció las bases reguladoras para solicitar las ayudas, «la indemnización de los daños y perjuicios que ocasionalmente pueda causar el oso pardo en todo el territorio de la Comunidad y que sean debidamente comprobados, como una de las herramientas que permitan eliminar las causas de la progresiva desaparición de esta especie y posibilitar su recuperación», a lo que añadían que el Plan de Recuperación «preveía el establecimiento de un sistema ágil de pago de indemnizaciones por daños basado en el pago inmediato, la justa tasación del daño y la consideración adicional del perjuicio ocasionado como un porcentaje de la misma».

Ayudas para prevenir los daños que cada vez son más cerca de los pueblos
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