sábado 18.01.2020

Badiola asegura que aún hay «muchas incógnitas» en el mal de las vacas locas

El investigador leonés critica la reducción de fondos para estudiar a fondo esta enfermedad.

El catedrático Juan José Badiola, experto en Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) o «mal de las vacas locas», dijo ayer que, aunque la enfermedad está «casi erradicada», quedan muchas incógnitas y mucho por estudiar, por lo que ha lamentado la disminución de los fondos para investigación.

En el mismo sentido que Badiola se manifestó Juan María Torres, del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA-INIA), quien señaló que están «muy lejos» de tener este tipo de enfermedades controladas y que, una vez pasada la «alarma» social, ha bajado la financiación para estas investigaciones.

Badiola y Torres hicieron estas declaraciones a los medios de comunicación en el Paraninfo de Zaragoza con motivo de la celebración del III Congreso Ibérico de Priones, unas partículas infecciosas que producen enfermedades degenerativas transmisibles, entre ellas la EEB o «mal de las vacas locas» y la denominada «scrapie» (tembladera) en ovinos.

El primer caso de transmisión del «mal de las vacas locas» al hombre se detectó en 1986 en el Reino Unido y ya se han identificado unos 200 casos en el mundo, de ellos cinco en España, aunque según ambos expertos podrían haber sido más de 20, que al no ser obligatoria la autopsia podrían haber pasado desapercibidos.

Para Badiola, director del Centro de Investigación en Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes de la Universidad de Zaragoza, ha sido la causa de la más importante crisis alimentaria que se ha vivido en Europa en los últimos cincuenta años.

Además, de que ha hecho cambiar completamente el sistema de control de los alimentos y ha mejorado extraordinariamente todo el sistema europeo de seguridad alimentaria, ha agregado.

El problema es que esta enfermedad en humanos es «mortal, no hay tratamiento, ni vacunas», dijo Badiola, quien ha destacado que las investigaciones desarrolladas están sirviendo de modelo para el estudio de otras enfermedades neurodegenerativas humanas, como el alzheimer o el parkinson.

También el investigador del INIA ha señalado que es necesario avanzar en la investigación porque no se puede descartar que aparezcan casos sueltos o esporádicos, porque en este tipo de enfermedades priónicas pueden pasar varias décadas hasta que se detectan los primeros síntomas, aunque «es poco probable, según los datos epidemiológicos actuales, que se produzca un nuevo ‘boom’».

En estos últimos años se ha aprendido mucho gracias a la alarma social que generó la EEB, sin embargo y no sólo en España, «se acaba el problema de la alarma y por tanto los fondos destinados a investigar este tipo de enfermedades», lamentó Torres, para quien ha sido un «grave error».

Badiola asegura que aún hay «muchas incógnitas» en el mal de las vacas locas