miércoles 19/1/22

El autor confeso del crimen de Mansilla de las Mulas aseguró inicialmente ante la jueza que sufrió un momento de enajenación mental transitoria la noche de autos y que perdió el conocimiento de lo que hacía y la razón, circunstancia que le llevó a acabar con la vida de la que era ya por entonces su expareja.

Lo hizo «en un arrebato de ofuscación» por no haber podido superar la ruptura de la relación sentimental que habían mantenido. Previamente, había estado sujeto a una orden de alejamiento decretada por el juzgado con ocasión de la denuncia presentada por otra pareja anterior.

Según su versión, en el momento de los hechos, se encontraba en casa de su padre. En torno a las 23.30 horas se levantó del sofá y salió: «Bajo al coche», le dijo. Ante la tardanza, el progenitor no se extrañó en exceso porque pensó que habría quedado con algún amigo. Fue cuando le llamó la Guardia Civil el momento en que comprendió lo que había ocurrido: El imputado se presentó casa de la que había sido su última pareja, y después de empezar a discutir, la emprendió a golpes con ella usando un objeto contundente con el que le pegó en la cabeza y posteriormente la apuñaló en el cuello con un cuchillo que cogió en la cocina, causándole la muerte prácticamente en el acto.«Me dijeron que ya estaba con otro y no pude superarlo, no sabía lo que hacía y me volví loco», explicó ante la jueza .

El acusado tenía sus facultades mentales «indemnes» en el momento de los hechos y no presentaba alteraciones mentales susceptibles de considerar que pueda no ser imputable, con lo cual se le juzgará previsiblemente como supuesto autor de los hechos, a la espera de que su abogado defensor presente las conclusiones del informe pericial encargado a tal efecto, de acuerdo a los datos obtenidos por los forenses en el primer examen psicológico practicado.

La batalla por la imputabilidad centrará una buena parte del grueso de las actuaciones
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