martes 26/10/21

Los biólogos defienden la protección y los ingenieros dicen que «no se sostiene»

El Colegio de Biólogos de Castilla y León respalda la propuesta de la Comisión Estatal de Patrimonio Natural para incluir al lobo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial.

El presidente del Colegio, Fernando Sandoval, considera «absolutamente determinante el dictamen del Comité Científico, órgano absolutamente cualificado y compuesto por profesionales de la biología que han ofrecido argumentos de una solidez científica indiscutible» para tomar esta decisión.

En este sentido, Sandoval recalca que considera inexplicable que tales razonamientos y semejante carga de conocimientos se tilde, «de manera despectiva, de ideológica» por parte de algunas organizaciones agrarias.

Sandoval apunta que la biología de la conservación es un campo de conocimientos con un amplio recorrido y que cuenta con profesionales de la biología de reconocida experiencia cuyos conocimientos deben utilizarse para avanzar en las demandas sociales de conservación del patrimonio natural.

«En la gestión de la pandemia provocada por el coronavirus, los políticos han condicionado sus actuaciones a los dictámenes científicos. Con la gestión de especies se debe actuar de la misma manera, escuchando a la ciencia biológica y condicionando esas actuaciones siempre al interés general», concluyó Sandoval.

En contra

Por su parte, el Colegio de Ingenieros de Montes (Coim) considera que las poblaciones de lobo se han recuperado en Europa de forma significativa y que ampliar las medidas de protección de la especie «no va a ayudar a resolver, sino a exacerbar, el grave conflicto existente entre ganaderos, cazadores y asociaciones conservacionistas.

El Coim sostiene que «no hay nuevos argumentos ni razones que justifiquen la incorporación del lobo al Lespre. Las especies no se deberían catalogar basándose en opiniones o apreciaciones subjetivas o porque haya más o menos entidades dedicadas a su estudio. Es la comunidad científica la que debe aportar, más allá de las meras opiniones, hechos y análisis objetivos que permitan conocer si hay más o menos poblaciones de lobos, su tendencia, sus riesgos y fortalezas, así como su evolución actual y previsible. Y desde este análisis científico, no parece que haya datos objetivos para sostener que la situación del lobo haya empeorado a lo largo de las últimas décadas, más bien todo lo contrario».

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