viernes. 27.01.2023
                      Muchos niños hincaron el diente a la hogaza al recibirla. CAMPOS
Muchos niños hincaron el diente a la hogaza al recibirla. CAMPOS

La localidad de Villamondrín de Rueda celebró ayer la tradicional fiesta de la Inmaculada Concepción, con la particularidad que sólo se registra en la localidad, de que cada uno de los feligreses que acuden a la Eucaristía recibe a la salida una hogaza de pan.

Cuenta la tradición que una de las vecinas, que murió sin descendencia, legó sus tierras hace 300 años para que se cumpliera esta tradición que se instauró en 1725. La única condición que puso fue que se entregara a cada uno de los fieles la «hogacina», que se ha convertido ya en uno de los hitos tradicionales de la localidad.

Señala Covadonga Viejo, presidenta de la junta vecinal de Villamondrín que la entrega de esta hogaza ya es una tradición pero que hay que remontarse al momento en que se instauró que ese pan era el sustento de un par de días para la gran mayoría de las familias en año de mucha pobreza.

El pago de las hogazas la hace efectivo la propia junta vecinal para que se mantenga la tradición. Las fincas donadas por esta vecina son gestionadas por la junta vecinal de Villamondrín. Estas tierras salen a subasta para que las puedan trabajar la gente del pueblo.

Se realizan unas subastas anuales donde el que se queda con ella paga un alquiler anual. La condición es que estas tierras sean para sembrar o poner plantío. Estos alquileres es uno de los principales ingresos de la junta vecinal de Villamondrin.

Habitantes de las poblaciones limítrofes se han convertido en habituales de la fiesta en los últimos años, contribuyendo a aumentar su esplendor. Antes de realizar la entrega de las hogazas de más o menos medio kilo de peso son bendecidas por el párroco momento en que se realiza el reparto. Los niños son los que muestran una mayor sorpresa cuando reciben este pan muchos de los cuales comienzan ya a darle los primeros mordiscos.

A nadie le falta el pan en Villamondrín